Evangelina Anderson casi se descompone en MasterChef viendo cómo despostaban tres medias reses: “Es una tortura”
Varios carniceros ingresaron al estudio para hacer una demostración de su trabajo. La prueba llevó al límite a la modelo, vegetariana desde su nacimiento. El momento
La gala del último martes en MasterChef Celebrity Argentina (Telefe) dejó una de las escenas más fuertes de la temporada y tuvo como protagonista a Evangelina Anderson, quien no pudo ocultar su angustia frente a un desafío que la enfrentó cara a cara con uno de sus mayores rechazos: la carne. Afectada, con lágrimas en los ojos y tratando de mantenerse en pie, la modelo que es vegetariana y que asegura que nunca probé carne definió la experiencia con una frase contundente: “Es una tortura”.
El rechazo de Anderson a la carne no es nuevo. A lo largo del programa dejó en claro en varias oportunidades que le cuesta muchísimo trabajar con productos de origen animal. Sin embargo, esta vez la situación fue más extrema: ver el proceso completo del desposte la afectó y la llevó al límite, incluso confesando que para ella era “una pesadilla”. Aun así, decidió seguir adelante con el desafío y cocinar.
Ya frente al jurado, integrado por Damián Betular, Germán Martitegui y Donato de Santis, Evangelina presentó su plato con un suspiro previo que anticipaba la tensión del momento. El nombre elegido fue “FLIE”, una sigla cargada de emoción. “Es en honor a mis dos hijas y a sus amiguitas”, explicó. “Son mis dos hijas y las dos hijas de Wanda. Se aman, son como hermanas. Son como sobrinas para mí”.
La elección no pasó desapercibida y conmovió a la conductora. “Como una flia que somos”, acotó Wanda, emocionada. El gesto terminó de sellar públicamente la reconciliación entre dos mujeres que supieron ser enemigas durante años y que hoy comparten no solo un programa, sino también un fuerte vínculo familiar a través de sus hijos.
En cuanto a la receta, Evangelina preparó entraña con papines y una ensalada tabbouleh, acompañada por una salsa que evitó llamar chimichurri. “Es una salsita especial”, aclaró, entre nervios y risas. Durante la devolución, el jurado coincidió en que los sabores estaban logrados, aunque marcaron un exceso en la guarnición. “A veces hacer de más perjudica”, reconoció ella misma, tomando nota del aprendizaje.
Martitegui fue directo pero justo: destacó que la entraña estaba “muy sabrosa” y elogió el “dressing Anderson”. Donato, por su parte, celebró la ensalada por su textura, frescura y potencia de sabor. Sin embargo, ambos coincidieron en que al plato le faltaba armonía general. Aun así, hubo un reconocimiento clave por parte de Wanda: “Un voto a favor de Eva con el respeto y profesionalismo que observó la clase que tuvimos, que quizás otra vegetariana hubiera escapado”.

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