“Competencia diabólica”: el fabricante de Reebok, Kappa y Kevingston entró en concurso ante la presión importadora

Fantome Group, una textil de Villa Devoto que supo emplear a 120 personas, busca reestructurar su deuda tras perder a sus principales clientes y quedar golpeada por la caída del consumo y el deterioro del sector

Fantome Group, empresa textil ubicada en el barrio porteño de Villa Devoto que llegó a fabricar prendas para marcas como Reebok, Cheeky, Kappa y Kevingston, entró en concurso preventivo ante una “competencia diabólica” proveniente de las importaciones. La firma ingresó en el proceso judicial para reestructurar su deuda, y, así, asegurar su continuidad operativa.

Sin embargo, el punto crítico se originó en 2020, cuando Kevingston—su cliente de mayor peso—reemplazó la fabricación local por importaciones directas. Según consta en la presentación judicial de la compañía, “al tratarse del cliente que representaba casi la totalidad del flujo de trabajo, su salida significó un quiebre estructural”. Posteriormente, otras marcas replicaron la estrategia de importar, lo que precipitó la caída del volumen de producción nacional y agravó la crisis interna.

Fantome Group logró extender su actividad entre 2022 y 2025 gracias a su relación contractual con Distrinando S.A., licenciataria local de Kappa y Reebok, mediante la provisión de indumentaria deportiva y equipamiento de clubes. No obstante, en 2025 se canceló ese contrato, dejando a la compañía sin fuentes de ingresos significativas y profundizando el desequilibrio.

La empresa detalló en su presentación que “el concurso preventivo constituye la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada” tras haber perdido prácticamente todo su volumen original de trabajo y de personal en medio del avance de la competencia importada.

De acuerdo con la exposición que presentó ante la Justicia, la firma argumenta que la industria textil en la Argentina enfrentó una “competencia diabólica” incentivada por la apertura comercial y la imposibilidad de igualar los precios de los productos importados.

Fantome Group atribuyó parte del deterioro a la existencia de “muchos actores que comercializan por debajo de sus costos con el solo objeto de mantenerse en el mercado”, en un contexto de marcada caída del consumo interno, único destino de su producción.

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