La NASA descubrió un aminoácido clave para la vida en una muestra del asteroide Bennu

La identificación de triptófano en fragmentos traídos a la Tierra, suma una pieza inesperada al mapa químico del Sistema Solar temprano y fortalece la idea de que los ingredientes de la vida surgieron fuera de nuestro planeta

La ciencia obtuvo un nuevo indicio de que los ladrillos de la vida no fueron exclusivos de nuestro planeta. Un análisis reciente de muestras del asteroide Bennu reveló señales firmes de triptófano, un aminoácido esencial para la formación de proteínas y conocido por su relación con la serotonina.

La novedad sorprendió incluso a quienes llevan décadas dedicados a rastrear moléculas complejas en meteoritos y cometas.

José Aponte, astroquímico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, celebró el resultado: “Encontrar triptófano en el asteroide Bennu es un gran logro, ya que es uno de los aminoácidos más complejos y, hasta ahora, nunca se había observado en ningún meteorito ni muestra espacial”. La frase resume el impacto del hallazgo.

Hasta ahora, el triptófano solo aparecía en escenarios terrestres o en ambientes estelares muy distintos, como la región IC348 del complejo molecular de Perseo, donde un equipo del Instituto de Astrofísica de Canarias detectó sus firmas espectrales en datos del telescopio Spitzer.

La aparición simultánea de esta molécula en lugares tan diferentes refuerza una hipótesis atractiva: la vida no necesitó un laboratorio aislado en la Tierra. Las mismas piezas pudieron surgir en el espacio mucho antes de que existieran océanos, atmósferas o condiciones biológicas favorables.

Bennu es un fragmento de un cuerpo mayor que experimentó procesos dinámicos intensos. Sus rocas conservan rastros de agua líquida que circuló en canales internos, depósitos salinos y residuos de reacciones que transformaron materia orgánica primitiva.

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