Auspicioso debut de Alejo Pérez al frente de la Orquesta Estable del Teatro Colón

Concierto de la Orquesta Estable del Teatro Colón. Inicio de temporada 2026. Dirección: Alejo Pérez. Obras: Sinfonía Nº 6 en fa mayor, op. 68 “Pastoral”, de Ludwig van Beethoven y Sinfonía fantástica, op. 14, de Hector Berlioz. Sala: Teatro Colón. Nuestra opinión: muy bueno.

Ya bien entrado el otoño, la Orquesta Estable del Teatro Colón inició su temporada de conciertos 2026. Y lo hizo con un director debutante, quien con un largo recorrido en el podio, aquí y en el exterior, se hizo cargo del organismo en octubre del año pasado.

Para la ocasión y frente a una sala repleta, Alejo Pérez eligió un repertorio clásico muy probado en escenarios y registros en todo el mundo. Adentrarse en obras tan escuchadas y grabadas, con verdaderos monumentos del repertorio clásico, presenta siempre una situación doble. Por un lado, garantiza el placer relajado de un público que en general prefiere escuchar lo bien conocido y disfrutar en vivo y en directo de este tipo de composiciones. Pero a la vez, ofrece el desafío de la comparación, de confrontar una nueva versión con tantas otras. Por eso, aunque suele calificarse este tipo de elecciones como de poco riesgo, quizá habría que pensar que en este último sentido, y en la propia preparación del director y de los músicos de la orquesta que ya han recorrido mucho esas partituras, el riesgo puede multiplicarse.

Como le dijo a LA NACION, en buena parte del concierto Alejo Pérez dirigió con las manos, sin batutaJuanjo Bruzza – Prensa Teatro Colón

En concreto, Pérez decidió para su debut con la Orquesta Estable dos composiciones que tienen mucho en común: la Sexta Sinfonía op. 68 “Pastoral” (1808), de Ludwig van Beethoven y la Sinfonía Fantástica op. 14 (1830), de Hector Berlioz. Ambas obras fueron compuestas en la primera parte del siglo XIX con algo más de veinte años de diferencia y pueden encuadrarse en el mismo período musical, de un clasicismo que ya coqueteaba con el romanticismo.

En el formalismo de la sonata y de la estructura de sinfonía (aunque, curiosamente, las dos en cinco movimientos y no en cuatro como era más convencional) aparece ese clasicismo del que el alemán y el francés formaron parte. Pero en el ofrecer obras “con contenido”, concebidas a partir de situaciones, historias o paisajes, fueron vanguardistas y “románticos”, en un período que planteó esa cuestión del “contenidismo” versus el formalismo de la música pura, inclusive en las más acaloradas discusiones teóricas.

En sus cinco movimientos (“Despertar de alegres sentimientos por la llegada al campo”, “Escena junto al arroyo”, “Alegre reunión de campesinos”, “Trueno. Tormenta” y “Canto del pastor. Sentimientos de dicha y agradecimiento después de la tormenta”), Beethoven describe una situación bucólica que Pérez supo traducir muy bien. Tranquilo en su modo de dirigir, sin batuta en este caso, utilizando sus movimientos como llevando a la orquesta con las manos, tuvo momentos maravillosos, especialmente en el valseado en 12/8 del “Andante molto mosso” del segundo movimiento. Y a la vez, logró un enérgico tercer movimiento para el Allegro que entusiasmó muchísimo al público, exhibido en aplausos entre números que ahora ya son algo habitual.

La Sinfonía Nº 6 en fa mayor, op. 68 “Pastoral” de Ludwig van Beethoven y Sinfonía fantástica, op. 14 de Hector Berlioz integraron el repertorio del conciertoJuanjo Bruzza – Prensa Teatro Colón

Para dirigir Berlioz, Alejo Pérez volvió a la batuta. Aunque también sostenida en un relato, esta obra tiene un contenido más fantástico inspirado en el Fausto de Goethe y concebida originalmente como “Episodios de la vida de un artista en cinco partes”. Esta vez, el conductor eligió otro estilo, más marcado, haciendo pie en el ritmo, algo que fue particularmente virtuoso en el Allegretto (“Marcha al suplicio”) del cuarto movimiento. Aunque también se notó su experiencia y su talento en el tan popular tema del segundo movimiento (“Un baile. Vals”) y en el potente y emotivo Adagio (“Escena en los campos”) del tercer número de la sinfonía.


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