“Febrero fue malo, marzo bueno, abril récord”: el industrial dueño de un jingle de oro que no sufre por las importaciones

El impacto de un jingle marcó el inicio de una de las trayectorias empresariales más singulares en la industria de los aromatizantes en Argentina. Cristian Iuliano fundó en 2010 Saphirus, una empresa familiar que se consolidó en el sector con una estrategia centrada en el volumen, la eficiencia operativa y la independencia de los grandes supermercados. El empresario contó durante una visita a su compañía organizada por el podcast “La Fábrica” alcanzó un récord de ventas en abril, expandió su planta y sumó alianzas internacionales, en un contexto donde la competencia de las importaciones no afecta su negocio.
La historia de Saphirus se remonta a un pequeño garage, donde Iuliano comenzó la producción con recursos limitados y una apuesta firme por diferenciarse en un segmento dominado por marcas históricas. El nombre elegido evoca el zafiro, símbolo de distinción, y la marca se instaló en la memoria colectiva a través de un jingle que superó la potencia del propio logo, según reconoce el fundador.
En sus primeros años, la firma operó en una planta de Vicente López que había pertenecido a Colorín. El espacio resultó insuficiente para sostener la demanda, lo que obligó a tercerizar parte de la elaboración. Este esquema persistió hasta que Saphirus logró mudarse a un predio de 33.000 metros cuadrados sobre la Avenida Constituyentes, también en Vicente López. Allí, la compañía está finalizando la instalación de una planta de aerosoles que promete transformar el proceso industrial al sumar producción propia en ese segmento.
El crecimiento de ventas exigió una reorganización del trabajo. La empresa extendió los turnos de 12 a 15 horas diarias, con equipos que se superponen en los horarios para mantener el ritmo de las operaciones. Saphirus emplea a unos 350 trabajadores, aunque la cifra podría incrementarse cuando la nueva línea de aerosoles comience a funcionar plenamente.

El catálogo de la compañía se compone de más de 730 referencias activas, agrupadas en más de 40 líneas de productos. A la marca principal se suman Ámbar, dedicada también a la aromatización de ambientes y textiles, y Shiny, orientada al sector de la limpieza. La diversificación incluye repelentes (bajo la marca Red On) y productos exclusivos como fragancias textiles aún no lanzadas al mercado.
La estructura comercial se apoya en una red propia de distribución. Saphirus cuenta con 105 puntos de venta y 23 centros de distribución, complementados por locales a la calle identificados con la marca. El modelo de venta directa surgió casi por casualidad. Al observar que los distribuidores solicitaban catálogos para etiquetar productos y revenderlos, la empresa decidió formalizar la estrategia y hoy administra una red de 40.000 revendedores en todo el país.
Las personas interesadas en sumarse como revendedores pueden solicitar diferentes kits en la web de Saphirus. El kit básico incluye 16 productos y un catálogo; el inicial, 37 productos; y el emprendedor, 36 productos y dos catálogos. A este sistema se añade la Academia Saphirus, que ofrece tutoriales, videos y materiales descargables para potenciar el desempeño comercial de los nuevos emprendedores.
El enfoque de Saphirus se distancia de las grandes cadenas de supermercados. Iuliano rechaza la inclusión en góndolas y sostiene que el control del sistema de distribución le permite evitar distorsiones de precios y mantener la identidad de la marca. “No queremos depender de terceros ni que el retail maneje nuestro negocio”, afirma el empresario, quien en paralelo busca expandirse con locales propios y acuerdos con clubes de fútbol.
El crecimiento de la compañía se reflejó en los números. En 2025, Saphirus produjo entre 57 y 60 millones de unidades. Para 2026, la proyección es alcanzar los 65 millones. El objetivo de mediano plazo es superar las 100 millones de unidades anuales, una meta que la firma considera posible gracias al aumento de la capacidad productiva y las nuevas alianzas.

El año 2024 marcó una excepción en la curva ascendente de Saphirus. La empresa experimentó una caída del 50% en ventas en diciembre de 2023, seguida por una baja del 35% en el primer trimestre del año siguiente. La compañía decidió reducir su presencia en medios y ajustar su estructura interna. Según relata Iuliano, el zigzag de la actividad en lo que va de este 2026 se sintió también en sus números: “Febrero fue malo, marzo bueno, abril es récord”.
La recuperación fue rápida. En julio de 2024, Saphirus registró su mejor mes histórico, igualando los volúmenes del año previo y retomando la senda de crecimiento. El salto en ventas forzó la ampliación de turnos y la contratación de personal temporal, una dinámica que sigue vigente ante la inminente entrada en operación de la planta de aerosoles.
Una de las características que distingue a Saphirus es su capacidad para sortear la presión de las importaciones. El negocio se basa en el alto volumen y el bajo margen de ganancia, un esquema que, según Iuliano, dificulta la entrada de competencia extranjera. “Existen barreras naturales. La enorme inversión que requiere el sector comparada con la rentabilidad, el manejo de productos líquidos y químicos, y las regulaciones asociadas a sustancias inflamables como el alcohol, hacen difícil que lleguen productos terminados del exterior”, explica.
A pesar de la flexibilización de las reglas para importar insumos, la empresa mantiene la mayoría de sus proveedores en el país, aunque reconoce que esos proveedores de componentes y esencias sí dependen de compras al extranjero. La simplificación de la importación de insumos favorece el aumento de la producción, pero no representa una amenaza competitiva directa. Según el empresario, “hay muy buenos perfumeros argentinos y nuestras fragancias son muy buenas”.
La innovación comercial también se refleja en la obtención de licencias internacionales. Desde septiembre de 2025, Saphirus incorpora productos licenciados de Disney en su catálogo, incluyendo peluches que se comercializan a través del canal online. La compañía también explora acuerdos con farmacias y clubes deportivos, como Vélez Sársfield, institución a la que patrocina. El fundador, hincha de River Plate, considera que estas alianzas permiten diversificar la llegada a nuevos públicos.

La autonomía en la logística y la distribución le otorga flexibilidad para adaptarse a los cambios de la demanda. Iuliano destaca que la estructura propia de comercialización les permitió sostener el negocio durante los momentos de crisis y aprovechar los repuntes del mercado. El sistema de centros de distribución y revendedores se complementa con la apertura de locales propios, un paso que la empresa considera clave para profundizar su presencia en el territorio.
El modelo de Saphirus también contempla la producción para terceros, especialmente cadenas de farmacias. Hasta ahora, la firma elabora productos para Farmacity, pero no descarta sumar nuevos clientes a medida que la capacidad industrial lo permita.
El impacto del jingle en la construcción de la marca resulta notable. Iuliano sostiene que “el jingle es nuestra marca, mucho más que el logo”. La pegajosidad de la canción ayudó a instalar la marca en el imaginario popular y a consolidar su presencia en el mercado.
La apuesta de Saphirus por el volumen, la diversificación de productos, las alianzas estratégicas y la independencia de las grandes superficies comerciales define una trayectoria particular en el consumo masivo argentino. La empresa avanza en la internalización de la producción, refuerza su red de distribución y busca consolidarse como un referente en la categoría de aromatizantes y productos de limpieza.

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