Condenaron al exjefe de fiscales de Rosario a 9 años de prisión por corrupción vinculada al juego clandestino

En un fallo unánime, Patricio Serjal fue encontrado culpable de cobrar coimas mensuales en dólares a cambio de filtrar información a un operador del juego ilegal de Santa Fe. Quedó inhabilitado para ejercer cargos públicos

El exjefe de fiscales de Rosario, Patricio Serjal –quien fue destituido en 2020 por la Legislatura de Santa Fe– fue condenado este viernes al mediodía a la pena de nueve años de prisión tras la acusación de sus colegas fiscales José Luis Caterina, Marisol Fabbro y María de los Ángeles Granato. En un fallo unánime, que incluye la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, un tribunal penal de primera instancia consideró que fue responsable de haber cobrado coimas mensuales del operador del juego clandestino Leonardo Peiti, quien ya aceptó un juicio abreviado en el marco de este legajo.

Dos maniobras del ex funcionario judicial fueron subrayadas por el tribunal: por un lado, haber borrado conversaciones en el período en el que cobró impulso la causa, a mediados de 2020, y por el otro, la coincidencia en un mismo hotel de Buenos Aires entre Serjal y Peiti, donde según el propio pagador de las coimas el exfiscal le pidió una suba del monto que venía abonando por cobertura.

Hubo otro condenado en el veredicto de este viernes, que fue el exempleado del Ministerio Público de la Acusación Nelson Ugolini, quien era secretario del fiscal Ponce Asahad –actualmente destituido de su cargo–. En su caso, le dieron cinco años de prisión y una inhabilitación para ejercer cargos públicos por 10 años.

En paralelo, Ugolini está imputado por haber llevado adelante presuntas maniobras de estafa a través de una agencia de autos de Rosario que fue denunciada por no haber entregado vehículos que habían pagado más de una veintena de clientes.

El legajo cobró impulso entre julio y agosto de 2020, cuando fueron allanados Gustavo Ponce Asahad, fiscal, y Patricio Serjal, el jefe de la Fiscalía Regional de Rosario. Ambos fueron destituidos por la Legislatura santafesina y posteriormente fueron llevados a audiencia donde fueron imputados de haber integrado una organización que protegía el juego clandestino regenteado por Leonardo Peiti y se nutría de su dinero.

Según declaraciones testimoniales, el empresario pagaba coimas de entre cuatro mil y cinco mil dólares mensuales a cambio de no ser investigado o recibir aviso en caso de un allanamiento.

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