Un tercio del superávit fiscal del primer trimestre se debió a factores extraordinarios

La central de Alicurá, una de las cuatro "represas del Comahue" que licitó el gobierno y le significaron ingresos extraordinarios
La central de Alicurá, una de las cuatro “represas del Comahue” que licitó el gobierno y le significaron ingresos extraordinarios

Poco más de un tercio del superávit fiscal primario registrado por el gobierno de enero a marzo de este año se debió a factores extraordinarios.

El aumento de la deuda flotante del Estado (aquella que se genera por mora respecto de la fecha en que debe abonarse), los atrasos en los pagos de reintegros y devoluciones de impuestos como el IVA, la capitalización de intereses de deuda que al tomarse como obligaciones de capital se excluyen del cálculo “primario”, los ingresos por rentas de inversión y aquellos por privatizaciones explican 0,17% del PBI del primer trimestre, sobre un total de 0,50% de superávit primario del período, según los cálculos de Marcelo Capello y Gaspar Reyna, investigadores del área fiscal del Ieral, el centro de estudios de la Fundación Mediterránea.

Los investigadores prestaron particular atención a la evolución de la deuda flotante en lo que va de 2026, “ante la evidencia de una ralentización en el ritmo de los pagos del gobierno nacional, como mecanismo ad hoc para mejorar el resultado fiscal base caja del sector público nacional (SPN)”.

Por eso, advirtieron que el resultado fiscal podría variar en forma “no genuina” por ese y otros factores, en algunos casos ligados a las erogaciones y en otros casos a los ingresos del Estado, a saber:

  • Deuda flotante: Dado que la ejecución mensual del SPN que primero se publica resulta en “base caja” (gasto registrado al momento del pago y no del devengamiento), si en determinado momento se paga una menor proporción del gasto devengado que en períodos anteriores, aumentando la deuda flotante, se estaría incrementando el superávit o disminuyendo el déficit fiscal en forma no genuina.
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  • Intereses capitalizados y deuda ajustada por CER: en ambos casos implica que una porción de los intereses por deudas se registra como pago de servicios de capital (“debajo de la línea”), y por ende ayudan a reducir la cuenta de intereses “sobre la línea”;
  • Devoluciones y reintegros de IVA: Dado que la recaudación de IVA que se distribuye entre Nación y Provincias es neta de devoluciones y reintegros, cuando se estira el plazo de efectivización de éstos últimos, aumenta la recaudación neta de IVA, subiendo los ingresos y el superávit fiscal en forma no genuina o disminuyendo el déficit;
  • Ingresos por Rentas de Inversión: Se trata de intereses y otras rentas que generan activos del Estado, que pueden resultar transitorias, y muchas veces dependen de la creación o disminución de activos financieros en períodos previos, o de una variación en sus rendimientos;
  • Ingresos por Privatizaciones: Cuando el Estado vende o concesiona activos públicos obtiene ingresos, por definición resultan extraordinarios y, por ende, pueden aumentar en forma no genuina el superávit fiscal o disminuir el déficit en algún período en particular, aunque no necesariamente a mediano y largo plazo.

El trabajo analiza el resultado fiscal primario y excluye el tratamiento de los intereses de la deuda, que afecta el gasto total, no el primario, por lo cual los intereses capitalizables y de deuda que ajusta por CER alivian la carga de intereses “sobre la línea” pero aumentan los servicios de capital “debajo de la línea”, excluidos del cálculo primario, pero no afectan el Resultado Financiero Neto. De hecho, si bien los “factores extraordinarios” no cambian el signo del saldo fiscal, que sin ellos sigue siendo positivo en 0,43% del PBI, pero si el saldo financiero, que pasa a un levísimo saldo negativo: -0,1% del PBI.

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El manejo de la deuda flotante es el ítem más relevante: constituida por Obligaciones del Tesoro del período y de períodos anteriores, se obtiene por diferencia entre el gasto devengado y el pagado. Como la contabilidad pública registra el gasto en “base caja”, subestima así el déficit o sobreestima el superávit fiscal.

Capello y Reyna precisan al respecto que en los últimos meses el peso de la deuda flotante del gobierno nacional creció entre enero y marzo en $1,5 billones, equivalente a poco más de USD 1.000 millones. “Se trata especialmente de un fenómeno visualizado en marzo último, no tanto en enero y febrero, en que la deuda flotante no resultaba elevada en una comparación intertemporal.

Es más, entre 2021 y 2023 la deuda flotante resultaba marcadamente superior a la actual. De hecho, en lo que va del gobierno de Milei la deuda flotante disminuyó en casi dos tercios, desde los 9,8 billones en que la había dejado el gobierno de Alberto Fernández, que en marzo de 2023 llegó a tener $15,2 billones de deuda “en el aire”. En el último año, la deuda flotante pasó de 8,7 a 10,8% del PBI y es de hecho también inferior a la del primer trimestre de 2024 (13,8%) y más aún a los niveles que había alcanzado en 2023, cuando llegó a un tercio del PBI.

El segundo ítem “extraordinario” que engrosó el superávit fue que el gobierno siguió “pisando” la restitución de créditos fiscales a los exportadores, como denunció en su momento el Centro de Exportadores de la República Argentina (CERA) y reportó oportunamente Infobae. El estudio del Ieral precisa que en marzo de 2026 los pagos calculados como promedio móvil de 12 meses resultaban equivalentes a 0,9% de la recaudación del IVA, cuando en marzo de 2025 representaban un 1,4% de ese impuesto. Es “otra versión de deuda flotante” pero a partir de los ingresos explican Capello y Reyna.

Menos peso tuvieron los ingresos por rentas de la propiedad, aquellos que el fisco recauda como dueño o administrador de activos financieros o físicos. Esta parte no incluye los rendimientos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES o las utilidades del BCRA, pero en el primer trimestre aumentó 0,2% (pasó de 2,2 a 2,4%) del PBI, de todos modos inferior a los manejos que por igual concepto ocurrieron bajo el gobierno de Alberto Fernández y las gestiones económicas de Martín Guzmán, Silvina Batakis y Sergio Massa. Por último, los ingresos por privatizaciones, registrados como ingresos de capital, se destacaron en el primer trimestre de este año por la venta de las presas hidroeléctricas de Comahue. Esos ingresos explicaron un 7,4%, cuando desde el año 2021 nunca habían superado el 0,5% del total.

En las conclusiones del trabajo se advierte que los “factores extraordinarios” del superávit fiscal tuvieron alguna importancia, su peso es mucho menor al que tuvieron hasta 2024. De todos modos, concluye el estudio, “si bien se trata de un tema que por ahora no resulta en un riesgo excesivo, se debe seguir evaluando su evolución”.

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