Giro de utilidades del Banco Central al Tesoro: denuncian “contabilidad creativa”
Luego del dato de inflación de abril, que mostró una desaceleración, el ministro de Economía, Luis Caputo, continuó con la seguidilla de anuncios buscando volver a marcar agenda oficial.
Uno de ellos fue que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispuso el traspaso de $24,4 billones al Tesoro Nacional, decisión que generó un intenso debate entre analistas sobre los riesgos de financiar al Estado y pusieron en duda la transparencia contable de la maniobra.
Caputo comunicó el jueves que el BCRA giró $24,4 billones en concepto de dividendos correspondientes al ejercicio 2025, resultado del balance anual de la entidad, que mostró una mejora del 34% interanual y un patrimonio neto de $51,3 billones (+66,3% respecto de 2024), según informó la Agencia Noticias Argentinas.
Según el detalle oficial, la suma se destinaría a la constitución de depósitos del Tesoro en el BCRA por $6 billones y a la recompra de Letras Intransferibles (LI) en cartera del Banco Central por $18,4 billones, equivalentes a un valor nominal original estimado de USD 21.700 millones.
Economía sostuvo que esta operación permitiría una reducción de la deuda bruta del Tesoro Nacional en cerca de 3,3% del Producto Interno Bruto (PIB). El comunicado oficial enmarcó la decisión como parte de un proceso de recomposición del balance del BCRA iniciado en diciembre de 2023, con el objetivo de revertir el deterioro acumulado durante las gestiones anteriores.
En esa línea, el Gobierno recordó que las Letras Intransferibles se emitieron como contrapartida del uso de reservas internacionales por parte del Tesoro, en un contexto de déficit fiscal crónico y cierre de los mercados voluntarios de crédito, lo que generó un deterioro en la calidad de los activos del BCRA.
Más allá de los argumentos oficiales, economistas pusieron la lupa sobre el mecanismo y su impacto real. Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, cuestionó la medida y reclamó mayor consistencia en la contabilidad de las autoridades monetarias: “Hay que cortar con la contabilidad creativa y ser consistente”, expresó en redes sociales.
Caamaño indicó que cancelar Letras Intransferibles con utilidades devengadas, que no son resultados efectivamente realizados, no mejora el balance del BCRA ni reduce la deuda consolidada del sector público, que incluye tanto al Tesoro como al Banco Central. Señaló que el propio BCRA considera los giros de utilidades devengadas como una fuente de financiamiento monetario para el Tesoro y calificó el efecto final de la maniobra como neutro, siempre que los depósitos no se utilicen para otros fines.
En la misma línea, Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, advirtió que, en contraste con lo que plantea el ministro de Economía Caputo, la medida no fortalece el balance del BCRA, sino que lo deteriora. Según Casas, la operación incrementa los pasivos por los depósitos del Tesoro y reduce los activos por la cancelación de las Letras Intransferibles.
Por su parte, Federico Machado, economista del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional (OPEN), analizó el origen de las ganancias declaradas por el Banco Central. Machado explicó que la mayor parte surgió de la compra de Letras Intransferibles que el Tesoro realizó con fondos del Fondo Monetario Internacional (FMI), pagando por encima del valor contable de esos instrumentos. Ese sobreprecio permitió al BCRA registrar una ganancia contable, que luego transfirió al Tesoro en concepto de utilidades. El Tesoro, a su vez, utilizó esos fondos para recomprar más Letras, generando un circuito dentro del propio Estado.
El debate sobre la naturaleza y los efectos de la medida se centró en las implicancias para la política monetaria y el equilibrio fiscal. Mientras el Ejecutivo insistió que se va a reducir la deuda brutas, los analistas remarcaron el carácter contable del proceso y su posible impacto en el balance del BCRA y en la deuda consolidada del sector público. El comunicado oficial recordó que, a principios de diciembre de 2023, las reservas netas del BCRA se encontraban en un saldo negativo de más de USD 11.000 millones, resultado de una política fiscal expansiva y del uso de activos internacionales para cubrir necesidades del Tesoro.
El reemplazo de reservas líquidas por Letras Intransferibles representó un deterioro acumulado en el activo del bcra, que la actual gestión busca revertir mediante la recompra de estos instrumentos y la consolidación de depósitos del Tesoro. Los economistas señalaron que el efecto real de la operación depende del uso posterior de los fondos depositados por el BCRA en el Tesoro. Si esos recursos permanecen inmovilizados y se utilizan solo para operaciones con la propia autoridad monetaria, el impacto monetario sería neutral.
Pero si el Tesoro utiliza esos fondos para financiar gastos, la operación podría derivar en un aumento de la base monetaria, contradiciendo la política oficial de emisión cero. Las críticas también alcanzaron a la transparencia y coherencia del procedimiento. Analistas subrayaron que la contabilidad utilizada para registrar utilidades y cancelar pasivos no surge de operaciones efectivas de mercado, sino de movimientos internos dentro del sector público, lo que dificulta evaluar con precisión el impacto sobre la deuda y el balance del Banco Central.

Los comentarios están cerrados.