06:25“Me pasé la vida intentando ser coherente y terminé negando lo que sentía”
Las palabras del médico lo tranquilizaron, pero la inquietud persistía. Si su columna estaba bien y los estudios eran normales, ¿por qué no se recuperaba? ¿Cuál era el diagnóstico? Una respuesta inesperada de esa consulta lo llevó a pensar en su propia vida y en los golpes que se había dado intentando hacer siempre lo correcto
Fui al médico con los estudios en mano y con miedo. ¿Y si me daba una mala noticia?
—Voy a mirar los estudios, pero puedo asegurarte que tu dolor de costillas no tiene nada que ver con las terminaciones nerviosas de la columna. Si no, no hubieras podido hacer todos los ejercicios que te pedí. Tu columna funciona con normalidad.
Sus palabras me tranquilizaron, pero la inquietud persistía. Si mi columna estaba bien y mis estudios eran normales, ¿por qué no me recuperaba? ¿Cuál era el diagnóstico?
Tratando de buscar hipótesis para mi problema, le dije:
—En mi columna tengo varios temitas…
—Tu columna es normal. Yo tengo sesenta años y si le pido a un dermatólogo un informe de la piel de mi cara, va a escribir tres carillas. Y sí, tengo patas de gallo, lunares, alguna cicatriz… son sesenta años de vida. Eso no quiere decir que sea patológica.

Los comentarios están cerrados.