Qué cambios sufrirá el cuerpo de los astronautas de Artemis II tras regresar a la Tierra
La tripulación enfrentará intensos cambios fisiológicos y deberá seguir protocolos específicos para su recuperación
Hoy se espera que la cápsula Orión de Artemis II americe en el océano Pacífico, tras un viaje de 10 días en el que cuatro astronautas completaron la vuelta a la Luna. Al regresar, la tripulación será recibida con atención médica especial, ya que se anticipan cambios en su cuerpo relacionados con la exposición al espacio, como alteraciones en el equilibrio, el sistema cardiovascular y la masa muscular.
Artemis II es la primera misión tripulada en más de 50 años que logra circunnavegar la Luna y supone un nuevo escenario experimental para la medicina espacial.
Durante la misión, cada astronauta de Artemis II dedicó 30 minutos al día a entrenar con un volante de inercia, un aparato de apenas 14 kilogramos que permite realizar movimientos de fuerza y resistencia. “El dispositivo funciona como una máquina de remo y permite sentadillas, peso muerto y remo ergométrico”, detalló la doctora Patricia Sawyer-Simmons de la Florida Gulf Coast University. Este entrenamiento permite frenar la pérdida de un 1% a 1,5% de densidad ósea por mes y la atrofia muscular, dos consecuencias directas de la falta de gravedad.
La práctica no solo apunta a conservar la estructura ósea y muscular, sino que previene complicaciones metabólicas como el incremento de calcio en sangre, que aumenta el riesgo de cálculos renales. El sistema de resistencia del volante se regula según la fuerza de cada usuario y soporta cargas de hasta 181 kilogramos. “El ejercicio favorece tanto la función mental como la física. Son deportistas de élite y deben rendir en ambos frentes”, subrayó Sawyer-Simmons.
Además, la NASA reportó que la rutina física ayuda a compensar los efectos de la desincronización de los ritmos circadianos, una alteración habitual en misiones lunares que puede causar insomnio y fatiga crónica.
En ausencia de gravedad, los músculos pierden volumen y fuerza. Los huesos, privados de la carga habitual, reducen su densidad mineral y se debilitan. Según la NASA, este proceso es inevitable pese a rutinas estrictas de ejercicio. “La reducción de masa muscular en microgravedad obedece a la falta de resistencia constante que la gravedad terrestre impone sobre piernas, espalda y otras áreas clave”, explicó la agencia en un informe.

Los comentarios están cerrados.