La garantía del Banco Mundial baja las tasas para Argentina, pero un antecedente juega en contra
Como ya se implementó en la década de 1990, la Argentina negocia garantías con organismos internacionales para conseguir financiamiento más barato. La noticia aceleró ayer la baja del riesgo país, que de todas formas todavía no perfora los 500 puntos básicos. Pero es posible que lo logre rápido si se mantiene el buen clima en los mercados y se avanza en la puesta en marcha del nuevo esquema, que estará liderado por el Banco Mundial por una cifra aproximada de 2.000 millones de dólares.
El país ya había avanzado con este tipo de esquemas especialmente en la década de 1990. El plan Brady consistió en la emisión de bonos que tenían intereses garantizados por el propio Tesoro de Estados Unidos. Y en 1998 colocó bonos en dólares que también tenían el respaldo del Banco Mundial.
Aquella operación con Roque Fernández como ministro de Economía consistió en la colocación de bonos “cero cupón”, es decir sin pago de intereses semestrales, con garantía parcial del organismo.
Esto permitía que el título obtuviera una calificación de investment grade y que pudiera ser comprado por inversores que de otro modo no podían comprar deuda argentina por ser de alto riesgo y baja calificación.
En la crisis de 2001, estos bonos entraron en default junto al resto de la deuda y Banco Mundial tuvo que pagar esa garantía, por unos 250 millones de dólares. En otras palabras, los inversores recuperaron parte de la deuda que le habían comprado al gobierno argentino y que había entrado en cesación de pagos.
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, habló de estas negociaciones con el organismo internacional en su estadía en Washington, en el marco de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el propio Banco Mundial.
“Lo primero que hay que aclarar es que no es nueva deuda, sino que es para refinanciar los vencimientos de capital. Venimos trabajando hace mucho en financiamientos alternativos que son más accesibles en tasa, más baratos que el mercado. ¿Por qué no salimos al mercado? Porque es nuestra obligación refinanciar al país a la tasa más baja posible. Y esta tasa es mucho más baja de lo que hoy Argentina puede obtener en el mercado”, sostuvo el titular del Palacio de Hacienda ante una pregunta de Infobae.
Respecto a la tasa de interés que tendrá la operación, el funcionario argentino estimó que se ubicará entre 5,5% y 6,5% anual con un plazo de seis años, aunque reconoció que ese aspecto aún se está discutiendo en las negociaciones con la entidad multilateral.

Mientras tanto, Caputo confirmó que seguirán colocando bonos de corto plazo en el mercado local. En la licitación realizada el miércoles, el Tesoro pagó apenas 5% por un nuevo tramo del Bonar 2027, mientras que para el Bonar 2028 la tasa cayó a 8,20% anual.
Esta disminución de rendimientos también está en línea con la baja del riesgo país, que ayer cayó del 519 puntos básicos. La mejora del clima internacional favoreció a los bonos argentinos en las últimas jornadas. Pedro Siaba Serrate, analista de Portfolio Personal Inversiones (PPI), explicó que “en este momento favorecemos a los bonos dolarizados, que tienen más posibilidad de recorrida al alza. Nos parece que con un tipo de cambio tan bajo la apuesta por tasa en pesos se volvió un poco más riesgosa”.
Respecto al cronograma de vencimientos de deuda en moneda extranjera de julio, Luis Caputo precisó que “de los USD 4.300 que vencen cada 6 meses, de capital son unos USD 3.000 millones, que es lo que queremos refinanciar. Pagamos intereses, unos USD 1.300 millones, con el superávit primario”.

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