El argentino Gustavo Rivara relató la pesadilla que vivió en el Helicoide, la cárcel más atroz del régimen chavista: “Pensé que moría”
Se trata de uno de los argentinos que fueron detenidos por la dictadura de Venezuela y fue liberado el pasado 2 de febrero. Cómo vivió la detención de Nicolás Maduro y sus días dentro del centro de detención ilegal
“Pensé que moría en la cárcel“, fue la forma en la que el argentino Gustavo Gabriel Rivara describió la pesadilla que significó estar detenido en el Helicoide, la cárcel más atroz del régimen de Venezuela. La liberación del hombre de 52 años se confirmó el pasado 2 de febrero y, por primera vez, habló de lo que fue su detención ilegal por las autoridades de la dictadura chavista.
En ese sentido, Rivara señaló que buscaba apoyar la democracia en Venezuela y comentó: “Iba a filmar y a participar de las marchas a las que María Corina estaba convocando. Luego me encuentro en Caracas que ya todos los opositores estaban detenidos, exiliados, no había absolutamente nadie en la calle, toda la gente estaba con miedo. La gente ya sabe que cualquier cosita que tengas en tu celular, cualquier cosa que digas, te vale la prisión”.
Una vez que fue detenido, el argentino de 52 años explicó que el Helicoide es “realmente triste para todos” y describió: “Ver mujeres detenidas, con hijos, separadas de su familia, gente toda inocente, sin proceso judicial. Uno solo se consuela de que hay otros que hicieron menos que uno para estar ahí”. Además, explicó que hay personas que están detenidas porque “el régimen les teme” y “te desaparecen solo porque tienes dinero y pretenden chantajearte”.
“El Helicoide es una prisión ubicada dentro de un cerrito. Está bajo tierra. Uno que se encuentra con luz artificial, sucio porque por encima de ti pasan vehículos, se estacionan aviones, helicópteros, y cada vez que pasa un vehículo estás continuamente sucio. Yo tengo problemas en mis ojos por la suciedad, aún tengo problemas. No se permite dormir correctamente porque pasan lista, se despierta muy temprano, estamos todo el tiempo alertas. Éramos filmados todo el tiempo, teníamos cámaras en los baños”, explicó.
Y continuó: “Yo estuve incomunicado, solo, en un cuarto pequeño, los últimos cuatro meses, sin un televisor, me dedicaba a escribir y a leer. No sé qué puede ser peor. Yo no tenía ningún derecho y eso me lo hacían saber. Ellos me decían que hiciera de cuenta que estaba en Guantánamo. Yo era el único extranjero que había en el Helicoide, solamente teníamos guerrilleros colombianos, un par de narcotraficantes bastante famosos y pesados, y luego yo era el único argentino en el Helicoide”.
Además, contó cómo era la vida diaria en el centro de detención ilegal y se definió como problemático para las autoridades del régimen. “Yo puedo escupir en la cara a un pasillero que, sin órdenes de un jefe, ellos no pueden hacer nada. Entonces, a medida que me fui dando cuenta de ciertas cosas, fui aprovechándolo para causar problemas, para no quedar ahí como muerto en vida, ¿verdad? Hacer algo. Tratar de transmitir a los otros compañeros que hagan lo mismo”.

Los comentarios están cerrados.