07:48Autorizaron a la mujer japonesa a irse del país junto a su bebé, tras denunciar a su ex pareja por trata y abuso

La joven había viajado con la promesa de establecerse y formar su familia en Salta. Sin embargo, denunció que los maltratos comenzaron al poco tiempo de que se instalaran

A dos semanas de que se conocieran los detalles de la trama de violencia de género y trata de personas que vivió A. Y., una joven japonesa de 23 años, a manos de M. L., su ex pareja y padre de su bebé de cuatro meses en Salta, la Justicia autorizó la salida del país y el cambio de residencia definitiva a Japón de ambas víctimas.

“La Justicia resolvió en forma inmediata respetando el interés superior del menor, contando con el esfuerzo conjunto del Polo de la Mujer con el único objetivo común de que la ciudadana japonesa regresara a su país”, valoró Claudia Kayssner, la abogada que representó a la joven en el proceso.

Desde que se conoció la sentencia, la joven espera en un domicilio neutral el envío de fondos desde Japón para poder concretar el regreso junto a su hijo a Ichikawa. El abuelo materno será quien afronte el costo de los pasajes internacionales, mientras las autoridades ya tramitaron el DNI y pasaporte del niño para viabilizar la salida.

No obstante, la resolución judicial impuso las costas del proceso al acusado, luego de que consideraran que su accionar fue determinante en la situación que llevó a la intervención de la Justicia. Asimismo, continuará detenido e imputado por violencia de género, delitos económicos y trata de personas.

En el caso también intervino el Asesor de Incapaces y organismos locales de protección de la mujer, quienes dictaminaron en favor del pedido de la madre. Coincidieron en que la permanencia en Salta era inviable por la ausencia de red social, la barrera idiomática y la continuidad de los hechos de violencia.

Según reconstruyó El Tribuno, las pruebas judiciales documentaron los episodios de apropiación de dinero que la familia enviaba desde Japón para solventar sus adicciones, control compulsivo, amenazas, agresiones, incluso abusos sexuales y violencia en presencia del niño recién nacido. En paralelo, los informes del Polo Integral de la Mujer clasificaron el caso como de “riesgo grave”.

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