Qué es la adicción al sexo, cuándo se diagnostica y cómo se puede tratar
Se trata de un incremento del deseo sexual, acompañado de impulso a tener contactos sexuales con otros o a masturbarse. Un experto sexólogo explica los alcances de esta conducta, considerada una adicción en muchos casos que afecta a casi un 6% de la población mundial
Durante años, la llamada adicción al sexo ocupó titulares y debates públicos. Se afirmó que uno de cada diez hombres la padece. Figuras conocidas como Michael Douglas, Russell Brand y Tiger Woods reconocieron conductas problemáticas vinculadas con su vida sexual.
En este cuadro, la persona siente que tiene que saciar en forma urgente su necesidad sexual, lo que provoca inquietud interna, ansiedad, conductas de riesgo, descalabros económicos (gastos en sexo pago, casas de masajes, pornografía, tour sexuales, etc.), pérdida de trabajo (inasistencias, falta de concentración, aislamiento) etc.
“Para algunos autores es considerada una adicción, por lo tanto cumpliría con los requisitos de dependencia psicológica (necesidad subjetiva), física (perturbación corporal) y tolerancia (tener cada vez más contactos para saciar el deseo). Se la denomina “la adicción silenciosa” porque no tiene la visibilidad de los abusos de sustancias, los adictos al juego, las compras sin control o los desórdenes en la alimentación”, precisó el experto.
Y afirmó que casi un 6% de la población mundial sufriría de algún tipo de compulsión al sexo. E indicó que el trastorno es uno de los tantos cuadros que se engloban en la falta de control de impulsos (TOC, Compulsiones a las compras, al juego, etc.). Se conoce desde hace tiempo pero en estas últimas décadas ha habido un incremento por la influencia de las redes sociales las cuales permiten diversidad de contactos y rapidez para concretar citas.
“El deseo sexual hiperactivo se presenta de diferentes formas desde masturbación, sexo urgente con otras personas, prostitución y hasta puede asociarse con algunas parafilias como el exhibicionismo, froteurismo, abuso, violación, etc. Las compulsiones sexuales también se potencian con el sexo virtual, personas que pasan muchas horas del día navegando en sitios de sexo. Es importante diferenciar que tener deseos intensos y frecuentes no es sinónimo de sexo compulsivo. Todos solemos reconocer cuándo estamos más dispuestos a los contactos eróticos, hasta es posible determinar qué tipo de estímulos incrementan el deseo. Es una grata sensación que nos sensibiliza, preparándonos para sentir placer”, remarcó Ghedin.
Para el experto sexólogo, en la compulsión el deseo se mezcla con el impulso, el placer con la tensión, la tentación con la moral, el riesgo con la preservación de uno mismo. Este trastorno lo encontramos tanto en hombres como en mujeres, en edades que van entre los 20 a los 45 años (etapa de constantes cambios y mayor energía física y mental). No se saben las causas que la provocan, aunque los estudios apuntan a desórdenes en los neurotransmisores (aumento de la dopamina), y fundamentalmente factores emocionales: narcisismo insatisfecho, inseguridad, sentimiento de inferioridad, temores de ser humillados o avergonzados por los demás.

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