Gatos siameses: cuáles son sus características y qué distingue su comportamiento

De Tailandia al resto del mundo, es una raza felina que se destaca por su inteligencia, su intensa conexión con los humanos y una apariencia inconfundible

Un salto ágil y ojos azules que parecen observarlo todo: así es como muchos reconocen al gato siamés, un animal que ha recorrido palacios, templos y hogares de todo el mundo.

De acuerdo con la Asociación de Criadores de Gatos de Estados Unidos (CFA), los primeros registros del siamés se vinculan con la nobleza tailandesa. Durante siglos, fueron apreciados como miembros de la realeza y sacerdotes de alto rango, y se les atribuía un papel protector alrededor del trono real.

En el siglo XIX, la nobleza tailandesa comenzó a obsequiarlos a dignatarios extranjeros. Un ejemplar llamado “Siam” fue adoptado por Lucy Webb Hayes, esposa del presidente Rutherford B. Hayes, y se considera el primer siamés conocido en territorio estadounidense, según la VCA Hospitals.

Con el tiempo, la raza ganó popularidad en exposiciones y hogares. Ya en 1902 se creó en el Reino Unido el primer club de aficionados a los gatos siameses, y para 1906 la CFA reconoció oficialmente al siamés. Su presencia en certámenes internacionales consolidó su reputación como símbolo de elegancia y sofisticación.

El gato siamés presenta un cuerpo alargado, ágil y musculoso, patas y cola delgadas, y una cabeza en forma de cuña. Sus ojos almendrados, siempre de un azul intenso, son uno de los rasgos más reconocibles. Según la CFA, el pelaje es corto, fino y pegado al cuerpo, con una coloración peculiar: los gatitos nacen blancos o crema y desarrollan después las típicas manchas oscuras —conocidas como “points”— en orejas, cara, patas y cola. Existen diferentes variantes de color: seal point (marrón oscuro), blue point (gris azulado), chocolate point (marrón chocolate claro) y lilac point (gris rosado).

El color y el patrón del pelaje se deben a una mutación genética recesiva asociada con el albinismo termosensible. Esto explica por qué las extremidades, más frías, muestran mayor pigmentación, mientras que el cuerpo se mantiene claro. Los criadores buscan evitar ciertos rasgos como ojos bizcos o colas enroscadas, que se consideran indeseados en competiciones felinas.

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