Polémica por la cancelación de una muestra wichí en el Palacio Libertad

El aviso de cancelación sorprendió a los artistas y a los organizadores, que califican la decisión de injustificada y alertan sobre su impacto en la visibilidad cultural indígena

La cancelación, sin explicaciones formales, de una muestra de arte wichí prevista en el Palacio Libertad abrió una fuerte polémica y derivó en acusaciones de censura y segregación dirigidas a las autoridades, con un perjuicio directo sobre comunidades originarias del norte argentino.

Ante la insistencia periodística por conocer las razones, la respuesta fue que la muestra “no encuadraba dentro del perfil del Centro Palacio Libertad”. Qué significa exactamente ese “encuadre” nunca fue aclarado. Lo que sí resulta evidente es que las mismas autoridades que ahora la descartaban habían considerado previamente que la muestra merecía realizarse allí, hasta que —según se informó— una orden superior determinó su cancelación.

La exposición reunía obras de artistas wichí, cuyo origen se remonta a una experiencia singular: un pintor enseñó a pintar a una mujer wichí en Misión Chaqueña, quien desarrolló con el tiempo un estilo propio, profundamente ligado a la vida cotidiana y a la cosmovisión de su comunidad. Con los años, su familia y otros integrantes continuaron esa práctica artística, que hoy constituye su principal y, en muchos casos, única fuente de ingresos.

Las pinturas se caracterizan por un lenguaje visual directo, auténtico y vital, con escenas de caza, recolección, pesca y vida comunitaria. No contienen ningún tinte político, ni responden a consignas ideológicas: simplemente reflejan su forma de vida, su relación con el territorio y su mundo simbólico.

A partir de la cancelación, comenzó a instalarse en redes sociales y en distintos ámbitos culturales la idea de que se trata de un acto de censura y segregación ejercido desde el Estado, que termina afectando a comunidades originarias pacíficas, sin relación alguna con militancias políticas ni con conflictos protagonizados por grupos extremistas en otras regiones del país.

La situación resulta además contradictoria: la Primera Bienal de Arte Indígena continúa realizándose normalmente en la Universidad Católica Argentina, una institución sin vínculo alguno con definiciones políticas, y con la misma calidad artística que iba a exhibirse en el Palacio Libertad. La única diferencia es el espacio institucional que decidió dar marcha atrás.

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