Cayó la cantidad de accidentes laborales y su nivel de gravedad pero la litigiosidad sigue en crecimiento
Los siniestros y las muertes en el lugar de trabajo muestran una caída sostenida desde que se creó el sistema actual, pero el número de causas volvió a crecer y se ubica en niveles similares a los de 2017
La evolución del sistema de riesgos del trabajo en la Argentina muestra una dinámica que combina dos tendencias opuestas. Por un lado, los indicadores de siniestralidad laboral evidencian una caída sostenida en la cantidad y gravedad de los accidentes y enfermedades profesionales ocurridos en los lugares de trabajo. Por otro, la litigiosidad volvió a crecer con fuerza en los últimos años y alcanzó niveles similares —e incluso superiores— a los registrados antes de las últimas reformas legales. Así surge de un informe del Ieral que analiza casi tres décadas de funcionamiento de la Ley de Riesgos del Trabajo (LRT).
La mejora en los indicadores más graves también es significativa. El informe señala que cuando la LRT comenzó a operar, en 1997, se producían 158 muertes por millón de trabajadores en los lugares de trabajo. Hoy esa tasa se redujo a 34 muertes por millón. Según el estudio, esta baja equivale a haber evitado 18.700 muertes laborales en 26 años, o unas 720 muertes por año. En los accidentes in itinere también se observa una disminución, aunque más moderada: de 76 a 30 muertes por millón de trabajadores.
Mientras la siniestralidad muestra estos avances, la evolución de los juicios laborales sigue otro camino. Tras la sanción de la Ley 27.348 en 2017, que buscó ordenar el sistema y reducir la litigiosidad, el número de demandas se desaceleró de manera transitoria. Sin embargo, el informe del Ieral indica que ese efecto fue limitado en el tiempo. Una vez superada la pandemia, los juicios volvieron a crecer con rapidez.
En 2024 se registraron alrededor de 124.000 juicios por riesgos del trabajo, una cifra similar a la observada en 2017, el año en que se sancionó la última reforma. “Sacando del medio la pandemia, se puede decir que a la judicialidad le tomó apenas tres años retornar a los niveles previos a la sanción de la ley”, señala el estudio. En los primeros meses de 2025, la tendencia continuó en ascenso, lo que anticipa un nuevo récord anual.
El análisis del Ieral muestra que la litigiosidad no está asociada, en su mayor parte, a siniestros graves. Por el contrario, la mayoría de las demandas judiciales se concentran en casos de baja incapacidad. En 2023, el 64% de las sentencias determinó incapacidades inferiores al 15%, y el 96% de los juicios correspondió a incapacidades de hasta 30%. Solo el 4% superó ese umbral y apenas el 1% involucró incapacidades mayores al 50%.
“El sistema judicial no está actuando para remediar anomalías en la reparación de incapacidades graves”, indica el informe. Y agrega que “son situaciones excepcionales y puntuales los casos de incapacidades altas que devienen en juicio”, lo que sugiere que esos eventos son reparados de manera automática por el sistema.

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