Soledad Pastorutti a 30 años de su debut: la historia del primer poncho y el origen de una leyenda
La artista recordó cómo fue la primera vez que pisó un escenario de Gálvez con su hermana Natalia. Entre imágenes inéditas y palabras de gratitud, evocó el gesto que se volvió ícono
El 7 de enero de 1996, Soledad Pastorutti subió a un escenario por primera vez. Treinta años después, la artista vuelve sobre sus pasos y comparte con sus seguidores la memoria viva de aquella noche inaugural junto a su hermana Natalia. La escena, reconstruida a través de fotografías y palabras compartidas en sus redes, late con el pulso de aquello que solo el tiempo sabe volver leyenda.
La promesa de Soledad Pastorutti no termina en la evocación. Hay un proyecto en marcha, un homenaje en construcción: “Lo que sí es cierto es que mi deseo de agradecerle a Gálvez y a todos los pueblos en realidad, porque vamos a recorrer los 30, pero imaginate que en estos treinta años fueron mucho más. Agradecerles por el cariño y por todo, todo lo que me han dado”. La gira, pensada como un tributo, nacerá cuando las tres décadas se cumplan por calendario. “Falta bastante todavía, falta como dos meses”, adelantó la cantante sobre el futuro inmediato.
“Los invito 31 de enero, Cosquín. Ahí vamos a empezar el festejo. Después Lollapalooza”, anunció La Sole. El camino de la niña de Santa Fe que debutó en el festival solidario la lleva a escenarios de todos los tamaños. Cada cita, una celebración. Cada fecha, una oportunidad para volver a agradecer.
Las imágenes que acompañan este relato son, en sí mismas, una crónica visual. En la primera, una mesa compartida y una conversación detenida en el tiempo: Soledad sonríe y escucha, sentada junto a tres personas. Sobre la mesa, varias fotografías extendidas invitan a la memoria.
Entre recuerdos y proyectos, nombres propios emergen con fuerza: Daniel Milacher, ideólogo del festival, Mónica Vicens, hija de Ana de Vicens, alma y fundadora del encuentro, y una de las hijas de José Miguel Ottolini, el gran Pucho, el hombre que inspiró el poncho. Ellos, junto a la cantante, reescriben una historia de gratitud y pertenencia.
La segunda imagen es una ventana al pasado. En blanco y negro, muestra a la cantante y su hermana sobre el escenario, bajo un cartel que reza: “Secretaría de Cultura de la Nación. Fundación Banco Bica. Subsecretaría de Cultura de la Pcia. de Sta. Fe”. El fondo, tapizado con banderas de la entidad bancaria, enmarca la actuación. Ambas adolescentes —la voz y el eco de la historia— se enfrentan al público con decisión.

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