Más allá de la infancia: los beneficios de la leche en la adultez
Diversos expertos y organismos recomiendan su inclusión diaria por su aporte de calcio y proteínas, nutrimentos claves para el mantenimiento de huesos y músculos fuertes durante la vida adulta
La leche forma parte de la alimentación humana desde hace siglos y sigue siendo un alimento importante en la adultez. Su perfil nutricional, avalado por organismos internacionales, la posiciona como aliada clave en la prevención de enfermedades crónicas, el fortalecimiento del sistema inmunológico y el cuidado de la masa muscular y ósea.
Las vitaminas del complejo B, especialmente la B12, junto con magnesio y selenio, cumplen funciones clave en los procesos celulares y metabólicos.
De acuerdo con recomendaciones del Ministerio de Salud de Argentina, la FAO y Mayo Clinic, se sugiere incorporar tres porciones diarias de lácteos en la alimentación adulta, ya sea en forma de leche, yogur o queso, preferentemente descremados. Así, se asegura una ingesta adecuada de calcio, proteínas y vitaminas esenciales para la salud.
El consumo habitual de lácteos en adultos se ha vinculado a efectos protectores frente a enfermedades crónicas no transmisibles.
Un estudio de la Universidad de Oxford señala que una ingesta diaria de 300 miligramos de calcio —equivalente a un vaso de leche— puede reducir en un 17% el riesgo de cáncer colorrectal, debido a la capacidad del calcio de neutralizar sustancias nocivas para el colon.
En la adultez, la leche cumple un rol que trasciende el cuidado óseo. La nutricionista destacó su importancia en la prevención de la sarcopenia, término que refiere a la pérdida de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento.

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