06:16La gran transferencia sin espacio: qué hacemos con los libros y los objetos que una generación acumuló durante toda su vida
Bibliotecas, discos, ropa y casas llenas forman parte de una herencia silenciosa que empieza a volverse problema colectivo. En un mundo cada vez más digital, la pregunta ya no es solo económica, sino cultural: qué se conserva, qué se suelta y qué sentido tiene hoy guardar aquello que durante décadas dio identidad y seguridad
Cuando tenía 7 años nos dio sarampión. Nos dio, digo, porque somos seis hermanas y al tener una, tuvimos las seis juntas. Mi mamá era directora de una escuela en Punta Alta, en el pueblo en el que vivíamos, y le pidió a mi papá que fuera a la única librería que iba a traer libros para que pudiéramos pasar la cuarentena. Papá trajo todo lo que había disponible en ese momento.
Mi biblioteca ocupa buena parte de mi casa. Hay libros en el living, hay libros en el sótano, hay libros en el desván. Pilas al lado de la cama, y los de trabajo en el escritorio. Doné, regalé, presté. Dividí bibliotecas cada vez que me divorcié. Mis hijos me piden recomendaciones y se van con pilitas cada vez que me visitan. Cuando llega una amiga con bebé abro los armarios donde están todavía los libros infantiles. Los libros circulan, van y vienen, y sin embargo se acumulan, se siguen acumulando.
Porque forman parte de lo que para nuestra generación fue la manera de tener capital simbólico real. Tener libros y leer esos libros, tener libros leídos y tener libros para leer —por las dudas— forma parte de lo que nos da seguridad, de lo que nos da fortaleza.
Y ahí empieza entonces la pregunta que tiene que ver con la gran transferencia de la que hablábamos en la columna del domingo pasado. ¿Qué vamos a hacer con todos estos libros? ¿A dónde van a ir a parar todos estos libros? Porque la gran transferencia no se refiere solamente a una transferencia de dinero, que también es una transferencia de dinero, sino que tanto los boomers como la generación X acumularon objetos, acumularon libros, discos, ropa.
Porque tener, acumular, poseer, siendo hijos de aquellos que habían dejado todo y se habían lanzado en un barco a cruzar el mar y venir a la Argentina o a otros lugares del mundo buscando una tierra sin nada. Mis padre vino con sus hermanos como polizones en un barco, como muchos otros que dejaron todo porque huyeron de Europa y vinieron con lo puesto. Los libros fueron centrales para nuestra generación: se prohibieron, se quemaron, se escondieron, se recuperaron.
La idea de tener cosas que se pudieran tocar, que se pudieran palpar, que se pudieran guardar, era parte de lo que construía seguridad y construía ascenso social.

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