Kicillof acelera su armado nacional, mientras el cristinismo lo cuestiona y se enreda en su propia interna

Sobre el final del año, el Gobernador avanza definitivamente en la construcción de una alternativa a Milei. La tropa de CFK se pelea mientras ella está internada y en proceso de recuperación

En el peronismo hay varias historias escribiéndose en forma paralela. La semana que pasó fue el punto de partida de la construcción nacional que planea edificar Axel Kicillof. El lunes, durante un plenario del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Ensenada, el Gobernador lanzó su candidatura presidencial en forma implícita. Dijo sin decir lo que ya todos saben: que liderará la construcción de una alternativa nacional para enfrentar a Javier Milei en el 2027.

Lo hicieron relacionándolo a través de dirigentes de su espacio, como es el caso de Agustín Balladares, uno de los nombres propios importantes que tiene el MDF en Lanús. En La Plata aseguran que ya nada los horroriza ni les llama la atención. Hace tiempo que dan por terminada la relación política con el cristinismo. Lo que existe es un vínculo marcado por la conveniencia y la necesidad. Nada más.

El Gobernador se tapó los oídos y dejó pasar todas las críticas sin responder. Ni él ni los dirigentes de su entorno. En las peleas con La Cámpora, el mandatario es un tiempista. Mide el momento para hacer oír su voz. De la forma que sea. A veces es él mismo y otras veces es a través de sus dirigentes más cercanos. En esa oportunidad, omitió las acusaciones y siguió adelante.

Mientras Kicillof le da velocidad a su plan de acción nacional, el cristinismo sufre su propia interna mientras la ex presidenta pasa los días internada como consecuencia de una intervención de apendicitis que derivó en una complicación post operatoria. En la misma semana que el Gobernador dio luz verde para construir por fuera de la provincia que gestiona, Mayra Mendoza y Juan Grabois se acusaron mutuamente.

Ella le dijo a él que fomenta la violencia, por los piedrazos de un grupo de manifestantes de su espacio al Concejo Deliberante de Quilmes, y él le dijo a ella que avaló la represión policial de esos manifestantes y que está dejando gente sin trabajo. El telón de fondo es una ordenanza municipal para ordenar el estacionamiento medido en la ciudad del sur del conurbano.

“Hacen negocios con la marginalidad. Quieren seguir manteniendo el ingreso informal”, dijeron desde Quilmes. “En la antesala da la Navidad sacaron a 120 laburantes de la calle y le dieron el curro a una sola empresa”, exclamaron desde las organizaciones sociales donde Grabois pisa fuerte. La pelea se da bajo el paraguas de CFK, que hoy está convaleciente.

Los comentarios están cerrados.