Así funcionaba el esquema ponzi que habría utilizado la diseñadora de alta costura para estafar a sus inversores
La dueña del local de moda y los otros tres imputados fueron puestos en libertad. Sin embargo, deberán cumplir ciertas reglas de conducta para no volver a la cárcel
En medio de la causa que investiga a la diseñadora de alta costura M. A. T. (54) por presuntamente haber estafado a casi 40 inversores, la Fiscalía dio a conocer los detalles de cómo habría operado el esquema Ponzi que habría dejado un perjuicio económico que superior a los USD 594.000 y 115 millones de pesos.
Según la información publicada por Rosario3, la fiscal María Teresa Granato atribuyó a la dueña de la marca de alta costura la ejecución de “maniobras engañosas idóneas que indujeron a error a un número plural de personas”. Así, la mecánica habría derivado en que al menos treinta y siete víctimas entregaran dinero en efectivo y mediante transferencias bancarias, tanto en pesos como en dólares.
En línea con la investigación, apuntaron que el local de la marca funcionó como epicentro de la operatoria. Allí se exhibían vestidos de fiesta y fotografías con personalidades, incluidos futbolistas y familiares, presentados como supuestos clientes. Para la Fiscalía, este entorno, junto con la imagen de la diseñadora como emprendedora exitosa, habría generado confianza entre los potenciales inversores.
De acuerdo con los testimonios recogidos, la acusada atendía personalmente a quienes llegaban al comercio y les explicaba que, además del negocio de confección, recibía inversiones para financiar la compra de telas, bijouterie, piedras y otros insumos importados. De esta forma, aseguraba que los ingresos por la venta de los vestidos permitían cubrir los intereses prometidos.
La Fiscalía detalló que los intereses ofrecidos alcanzaban hasta un 30% mensual, aunque luego se reducían al 20 o 18 por ciento según el monto invertido, cifras que quedaban documentadas en los pagarés entregados a los aportantes.
También se informaba a los inversores que, para retirar el capital, debían avisar con sesenta días de antelación. Los documentos eran firmados por la diseñadora y llevaban un sello con su nombre completo y CUIT, lo que reforzaba la apariencia de formalidad.

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