La evasión de IVA cayó a su mínimo en 20 años, pero la economía informal aún le cuesta al Estado una quinta parte del PBI

Un relevamiento privado analizó variaciones tributarias, comportamiento sectorial y efectos del avance digital en empresas y operaciones, con foco en pérdidas fiscales y niveles de cumplimiento durante 2022 y 2023

La evasión de IVA en 2023 cayó a su nivel más bajo en dos décadas, se acercó al 40% y redujo siete puntos porcentuales en un año, pero la informalidad siguió generando una pérdida anual equivalente a 21 puntos del PBI, según el informe del Centro de Estudios Tributarios (CET) de la Universidad Austral. El estudio indicó que la mejora se extendió a todos los sectores económicos y avanzó en paralelo con un crecimiento sostenido de la formalización digital.

A pesar de estos descensos, el informe subrayó que la informalidad siguió teniendo un impacto fiscal de gran tamaño. Según las estimaciones del CET, la evasión tributaria generó en 2023 una pérdida equivalente a 21 puntos del PBI. El sector servicios explicó once puntos de ese total, el comercio aportó cuatro puntos y la construcción, tres puntos. Estos tres rubros concentraron la mayor porción del potencial de recaudación no captada, debido a que combinaron niveles elevados de incumplimiento con una participación significativa dentro de la recaudación potencial del IVA.

El análisis incorporó datos de Interbanking para evaluar el efecto de la digitalización sobre el cumplimiento fiscal. Entre 2019 y 2023, la cantidad de CUITs jurídicos registrados en el sistema financiero creció 15,3%. El número de cuentas bancarias asociadas a esos CUITs aumentó 42,6% y las transacciones entre empresas se incrementaron 9%, con un dinamismo liderado por las MicroPyMEs. El CET señaló que este avance en la formalización digital fue uno de los factores que impulsaron la reducción de la evasión de IVA durante 2023.

El estudio recordó que en diciembre de 2024 presentó su relevamiento anterior con datos correspondientes a 2022. Ese informe señaló que la evasión de IVA se ubicaba en 52% en 2021 y descendía a 49% en 2022, un registro que en ese momento se describió como el más bajo de la serie. El CET explicó que esa caída se relacionó con la diferencia entre la evolución de la recaudación y la actividad gravada: mientras la actividad creció 74%, la recaudación lo hizo 88%. También destacó que la moratoria incluida en la Ley de Alivio Fiscal (27.653/2021) funcionó como un elemento adicional en el proceso de recuperación económica posterior a la pandemia.

La nueva evidencia correspondiente a 2023 reforzó esa línea descendente. El documento describió un movimiento consistente entre los sectores económicos y señaló que la digitalización de las operaciones comerciales aportó mayor trazabilidad a las transacciones, lo que fortaleció los mecanismos de control. El CET indicó que esta mayor capacidad de seguimiento influyó en la reducción de la evasión y acompañó el proceso de formalización que se observó en las empresas.

El comportamiento sectorial mostró un patrón homogéneo de mejoras. El informe confirmó que en 2023 no hubo aumentos en la evasión para ningún rubro económico, lo que replicó lo observado en 2022. La reducción de 66 puntos porcentuales en el agro figuró como la variación más extrema. Este descenso se vinculó a la estructura de alícuotas del sector y a la campaña agrícola más adversa en veinte años. Los investigadores señalaron que este resultado coincidió con la tendencia descendente que el CET registró en informes anteriores.

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