04:53Trece disparos a quemarropa sobre Cabildo y el dolor causado por el “tirador de Belgrano”: “Un desprecio total por la vida del otro”
A más de 19 años del crimen, Mónica Bouyssede, madre de Alfredo Marcenac —el joven de 18 años asesinado en 2006 por Martín Ríos, el “tirador serial de Belgrano”— rompe el silencio y denuncia todas las irregularidades que, a su entender, padeció su familia en la Justicia y que llevaron a que finalmente fuera declarado inimputable. Actualmente, el criminal está alojado en la Unidad Psiquiátrica del complejo penitenciario de Ezeiza
“Martín Ríos no es inimputable, debió ser condenado porque asesinó a mi hijo”. Así arranca la charla con Mónica Bouyssede, madre del joven que, como tantos, el 6 de julio de 2006, a las cinco de la tarde caminaba junto a un grupo de amigos por la avenida Cabildo a la altura del 1700 en pleno barrio de Belgrano. Pero Alfredo Marcenac se cruzó con Ríos, que portaba una Bersa Thunder 380 y disparó trece veces con balas talladas manualmente para generar daños irreversibles contra la gente que apareció en su camino.
Al homicida lo detuvieron el 14 de julio de 2006 cuando viajaba con la madre en su auto. Llevaba el arma cargada con una bala en la recámara, lista para disparar, y quince más talladas en una riñonera como las que usó para matar a Marcenac. El informe médico realizado luego de la captura estableció que se encontraba lúcido, ubicado en tiempo y espacio, no alucinaba, ni tenía actividad delirante.
Desde entonces, lucha desesperadamente por mejorar su situación sin arrepentimiento alguno. Hoy está alojado en la Unidad Psiquiátrica del complejo penitenciario de Ezeiza. Y su familia, una vez lograda la inimputabilidad, solicitó su pase a un régimen semiabierto, un sistema de menor seguridad en varias ocasiones. Pero el Juez a cargo de la ejecución de la medida denegó el pedido.
Mónica lo describe a él y a su accionar después de haber analizado el expediente casi como nadie: “Él sabía lo que estaba haciendo desde cuando era adolescente y ejercía estas prácticas. Igual que cuando cometió los tres atentados anteriores. Pero no le importó. Porque su placer o su necesidad era más importante para él. Eso no significa no comprender lo que se está haciendo. Es un desprecio total por la vida del otro. Pero si lo hace tiene que hacerse responsable. Y la vergüenza es que haya sido declarado inimputable”.
Una línea de tiempo de los actos cometidos por Martín Ríos, creada por la propia familia Marcenac con las irregularidades que se sucedieron deja en evidencia el desprecio del asesino por la vida, y las irregularidades cometidas en el otorgamiento del arma:
Ante semejante horror, Mónica rememora en medio de la angustia y reflexiona: “Creo que todos estos hechos abren un debate en nuestro país que tiene que ver con la facilidad con la que se encuadran estos casos. Se habla de trastornos esquizofrénicos o de la personalidad. Me parece que hay una diferencia fundamental entre un psicópata y un psicótico. No es lo mismo. Cuando ocurrió el crimen de Freddy me preocupaba porque fácilmente decían ‘el que lo hizo es un loco’. En realidad, no es un loco. Las personas violentas se van constituyendo, no son enfermos. Para mí, hay categorías nuevas en términos de violencia exacerbada y la crueldad que observamos hoy a nivel social. Categorías que no estaban contempladas, fijate lo que ocurrió con las chicas del triple crimen de Florencio Varela, esa crueldad es nueva en nuestro país”.

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