Todo lo que declaró Cristian Graf, acusado de encubrir el hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima

Fue durante la indagatoria ante el juez Alejandro Adrián Litvack y el fiscal Martín López Perrando. El homicidio del estudiante desaparecido en 1984 está prescripto

Diego Fernández Lima fue asesinado en 1984 y enterrado en el terreno de la casa de Cristian Graf, ubicada sobre la avenida Congreso, en el barrio porteño de Coglhan. Sus restos fueron hallados este año durante los trabajos en una obra en construcción en la propiedad lindera, y que supo alquilar Gustavo Cerati. El crimen prescribió, pero la Justicia considera que el dueño de vivienda quiso encubrir el descubrimiento de los huesos que hicieron los obreros, y por eso fue citado a indagatoria. Este lunes se conoció todo lo que dijo el acusado ante el juez y el fiscal del caso.

En la declaración, Graf desgranó detalles de su vida personal y familiar, incluso habló de su situación de salud, marcada por la hipertensión bajo tratamiento. En ese contexto, dijo que su hermana, Ingrid Graf, vive cercana al núcleo familiar y, al momento de los hechos, fue ella quien lo llamó para avisarle del hallazgo, ya que él se encontraba, como de costumbre, cumpliendo su jornada laboral.

Sobre los hechos investigados, Graf negó tener relación o recuerdo alguno de la víctima, incluso tras ser confrontado con registros escolares. “No recuerdo a esta persona, Fernández Lima, yo me entero del hecho en sí cuando estaba trabajando, mi hermana me llama, fue cerca del mediodía… Luego fuimos a declarar a la Policía, le tomaron declaración a mi hermana porque fue la que estaba”, dijo y narró que llegó al domicilio cuando las autoridades ya estaba en el lugar del hallazgo.

Añadió que desconocía por completo el origen de los restos hallados en el jardín de su propiedad. Remarcó que su contacto con los obreros que trabajaban en la medianera era estrictamente eventual y referido únicamente a cuestiones edilicias.

Dejó asentado que las explicaciones alternativas que circularon (“huesos traídos por camión”, “una iglesia antigua”, “un establo”) no partieron de su propia boca, y que en realidad lo mencionado en charlas con los obreros respecto a una iglesia obedeció a una anécdota sobre la antigua historia del barrio.

“En mi casa antiguamente había habido una iglesia, que se mudó a dos o tres cuadras… Lo dije seguramente como algo anecdótico, hablamos de los antiguos dueños, nada en especial. Después lo que se hablaba con los vecinos, tenemos un grupo de WhatsApp respecto a que iban a hacer en la obra”, explicó.

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