Se resistía a emigrar, su novia lo anotó en un sorteo y ganó la “green card”: de la licenciatura en sistemas a la vida militarPor Cinthia Ruth

Germán Benmelej nunca había tenido intenciones abandonar Paraná, su ciudad natal. Tras graduarse en Sistemas y conseguir un buen trabajo, fue su novia quien lo convenció para salir de su “zona de confort” y arrancar de cero en otro país. Su experiencia en Estados Unidos y lo que extraña de Argentina

Una vez al año, el gobierno de Estado Unidos realiza un sorteo de visas para ciudadanos latinoamericanos que aspiran a obtener la “green card”, la tarjeta de residencia permanente en ese país. Si bien la posibilidad de resultar ganador oscila entre el 1,25% y el 1,7%, según datos oficiales, Argentina figura entre los once países habilitados del continente y concentra, en promedio, alrededor de 10 mil inscriptos en cada edición.

Ella tenía el trámite migratorio en curso porque su padre vive en Estados Unidos, así que me dijo que probablemente se mudaría. Me preguntó qué iba a hacer y yo en ese momento no tenía del todo decido salir de mi ‘zona de confort’ para ir a probar suerte allá”, explicó. Pero todo cambió cuando su nombre apareció en el listado de ganadores. Tras obtener la llamada “Visa de diversificación”, ambos emigraron a Nueva Jersey, donde reside el padre de Tania.

Como no había suficiente espacio en su vivienda, decidieron alquilar una habitación en Nueva York. Durante los primeros meses, Germán consiguió empleo en su área, pero al finalizar su contrato, comenzó una búsqueda que lo llevó a un anuncio de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Aunque su objetivo era trabajar en sistemas, la institución le ofreció un puesto diferente debido a los requisitos de seguridad. “Sin ser ciudadano, no podía acceder a posiciones en inteligencia o tecnología”, precisó Germán.

Gracias a su estatus de residente legal permanente, requisito clave para ingresar a las Fuerzas Armadas, fue aceptado y destinado a un área técnica. Actualmente, Germán trabaja en el sector de climatización dentro de la base aérea de Mountain Home, en el estado de Idaho, donde se encarga del mantenimiento de sistemas de calefacción y aire acondicionado en instalaciones militares.

“Tuve una formación técnica específica que duró seis meses y fue cubierta en su totalidad por la Fuerza Aérea”, recordó. “Estuve un mes aislado donde me dieron capacitación militar pura. Luego, fueron cinco meses de estudio sobre mi especialización”, detalló.

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