Baja de retenciones a los autos nacionales: cuál es el impacto para el sector y qué les dijo Caputo a los empresarios

La decisión del Gobierno nacional de eliminar gradualmente los derechos de exportación a partir del mes de julio, la famosa retención que pagan hoy los autos argentinos que se venden en el exterior, permitirá que en el lapso de un año se haya reducido aproximadamente un 2% de la carga tributaria que les resta competitividad a los productos nacionales frente a los de otros países.
Sin embargo, la medida está lejos de ser la solución definitiva para la industria automotriz local que, dentro de un año, después que el arancel se haya bajado mes a mes un 0,37% hasta completar el 4,5 de la alícuota actual, todavía seguirá pagando un 10% de impuestos en cada unidad al salir de las fronteras hacia cualquier destino.
Si no se elimina o reduce en el lapso de un año, el principal impuesto que seguirá perjudicando a los fabricantes será Ingresos Brutos, que de acuerdo a una tabla elaborada por Ford Argentina y presentada a las autoridades del Ministerio de Economía, representa el 7% y es un impuesto provincial.
El otro tributo es la tasa municipal, que como lo define su nombre, la aplican los municipios y también afecta el costo de un vehículo porque lo pagan todas las empresas proveedoras de las terminales automotrices afectando el precio de cada vehículo en un 3%.

El único impuesto nacional que queda por eliminar es Débitos y Créditos, que tiene un impacto de otro 3% en el costo de los automóviles, y que de acuerdo con los ejecutivos de la industria y también con fuentes del Gobierno, no parece posible que desaparezca durante 2026.
De todos modos, a través de un mecanismo de reembolsos y de la Ley de autopartismo, el Estado nacional devuelve un 5%, con lo cual la carga fiscal termina siendo del 10%, toda exclusivamente provincial y municipal.
Este detalle fue expuesto el pasado martes por el presidente de Ford Argentina, Martín Galdeano, en una reunión formal que tuvo con las dos figuras más representativas del Gobierno en cuestiones fiscales, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el Secretario de coordinación productiva, Pablo Lavigne.
Tras el encuentro, el empresario argentino posteó en su perfil de Linkedin algunas conclusiones de la reunión diciendo que “la industria automotriz argentina tiene un enorme potencial, pero también desafíos que arrastramos hace muchos años. Y si queremos seguir invirtiendo, exportando, y creciendo, necesitamos seguir avanzando en una agenda que mejore nuestra competitividad de forma concreta”.
Galdeano comentó que esa fue la temática del encuentro con los representantes del Palacio de Hacienda, valorando la eliminación progresiva de los derechos de exportación, y realzando la importancia de los acuerdos comerciales que se están logrando para integrar a Argentina con el mundo, siendo que el 65% de toda la producción de automóviles nacionales se destinan a mercados externos.
“También hablamos sobre la importancia de continuar reduciendo la carga impositiva que todavía impacta sobre la producción, sobre todo impuestos distorsivos como ingresos brutos provinciales o tasas municipales”, agregó Galdeano.

Esa misma tabla había sido motivo de una reunión anterior en el mes de enero, y entre los impuestos nacionales figuraban los derechos de exportación con un impacto del 2%, aunque la alícuota es del 4,5%. Pero el modo de aplicar ese arancel es el que definía esa diferencia de porcentajes.
La retención a las exportaciones de los automóviles se aplican a todos los elementos de fabricación nacional que tiene un vehículo y no a aquellos que llegan importados. De este modo, dependiendo del porcentaje de integración de partes argentinas que tenga cada vehículo, el derecho de exportación es mayor o menor. Claramente es un impuesto que perjudica a la producción nacional y desmotiva las inversiones, favoreciendo a quienes importan autopartes. Ese era el principal reclamo de los fabricantes que tienen mayor integración nacional de partes.
Es así que un auto con un 30% de partes nacionales puede pagar apenas un 1,3% de retenciones, pero uno en el que se integra el 70% de los componentes nacionales paga el 3,1%. Teniendo en cuenta esa diferente posición entre productos y marcas, en el sector se hace un promedio de un impacto global de un 2% efectivo sobre el precio de los autos, aunque cada marca y cada modelo tiene su propio impacto.

La eliminación de este impuesto a lo largo del próximo año, sin embargo, podrá permitir a algunas marcas salvar operaciones de exportación que hoy arrojan un número negativo. Tanto Toyota como Ford reiteraron varias veces que en algunos mercados no ganan dinero o incluso pierden, pero sostienen su presencia en esa condición porque recuperar un mercado perdido frente a otra fábrica de la marca (Sudáfrica o Tailandia en el caso de las pickups), es prácticamente imposible.
Actualmente, los autos que se exportan desde Argentina son Toyota Hilux SW4 y Hiace, Ford Ranger, Volkswagen Amarok, Fiat Cronos y Titano, Ram Dakota, Peugeot 208, Peugeot 2008, Renault Kangoo, Mercedes-Benz Sprinter y Chevrolet Tracker. A ellos se sumará este mismo año la nueva pickup Renault Niágara, y el año próximo se renovarán las VW Amarok y Toyota Hilux por una nueva generación de ambos modelos.

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