Román Burruchaga: la importancia de su equipo de trabajo para llegar a este momento y su objetivo a corto plazo

En Semana Santa alcanzó su punto más alto. Jugó su primera final de ATP, le ganó a dos tenistas entre los 35 mejores del mundo y se afianzó en el Top 100

Román Burruchaga es un chico como cualquiera, que eligió jugar al tenis en una casa en donde el fútbol lo era todo. Aunque no lo quiera o muy a pesar suyo, estaba signado por el nombre del padre, de su padre, Jorge Burruchaga, sí, el Burru, aquél que le convirtiera el tercer gol a Alemania en la final de México ’86.

– ¿Cómo viviste está gran semana?

– Muy contento con la semana, la verdad, a pesar de cómo se dio la final. Porque me quedé con un sabor medio amargo y un poco triste. Pero, de todos modos, fue una gran semana y me parece que a futuro me servirá de mucho. Yo sé que di todo de mi parte.

– ¿Qué sentís que te haya hecho elevar tu nivel para poder quebrar la barrera del Top 100 y tener esta semana?

– Me siento más maduro, tanto dentro de la cancha como afuera de ella. Me parece que el nivel ya lo tenía, pero me vino bien empezar a jugar torneos grandes. Con eso, poco a poco, fui ganando mis partidos y cuando va pasando eso vas elevando tu nivel y cada vez te vas sintiendo mejor, también.

– La gente te va conociendo a poco. ¿Cómo es la vida en familia de Román Burruchaga? ¿Cómo te criaste?

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