Descubren que el fósil de pulpo “más antiguo del mundo” pertenece a otra especie
Un equipo de investigadores analizó un reconocido ejemplar hallado en Illinois hace 25 años y comprobó el dato
La identidad de uno de los fósiles más famosos del mundo cambió drásticamente tras un nuevo examen científico. Durante décadas, el espécimen encontrado en Illinois, Estados Unidos, fue conocido como el “pulpo más antiguo del mundo”, y hasta figura en el Guinness Book of Records. Ahora, un análisis moderno reveló que no se trata de un pulpo, sino de un pariente antiguo del Nautilus, un molusco marino de múltiples tentáculos que posee un caparazón en espiral y que aún habita los océanos. Este hallazgo modifica la cronología aceptada sobre la evolución de estos animales.
Clements señaló en un artículo de la revista Science News que la clasificación inicial generó un reto para la paleontología: “Ha sido un verdadero problema para los paleontólogos tratar de entender cómo Pohlsepia encajaba en la evolución de los pulpos”. Numerosos especialistas expresaron dudas durante años, aunque sin métodos claros para resolverlas. La clave para despejar el misterio residía bajo la superficie del fósil, en estructuras imposibles de observar con las técnicas tradicionales.
La resolución llegó con la aplicación de imágenes por sincrotrón, tecnología que utiliza haces de luz más intensos que el sol para penetrar rocas y revelar detalles ocultos. Esta técnica, explicaron los investigadores, permitió detectar una estructura conocida como rádula, una especie de lengua con filas de dientes característica de los moluscos. El hallazgo de al menos 11 dientes por fila eliminó la posibilidad de que el fósil fuera un pulpo, ya que estos modernos presentan siete o nueve dientes, mientras que los nautilos tienen hasta 13.
El equipo vincula las características observadas con Paleocadmus pohli, un nautilo fósil previamente identificado en el mismo yacimiento. La descomposición previa a la fosilización habría alterado su aspecto, haciéndolo parecer mucho más parecido a un pulpo de lo que realmente era. “Resulta asombroso pensar que una fila de diminutos dientes ocultos durante 300 millones de años cambió por completo lo que sabemos sobre la evolución de los pulpos”, sostuvo Clements en un comunicado oficial de la Universidad de Reading.
La investigación empleó una combinación de rayos X de alta potencia y análisis químicos para obtener una visión interna del fósil. Estos métodos permiten distinguir los restos minerales que rodean los tejidos blandos y detectar estructuras microscópicas que no se conservan bien en la mayoría de los fósiles. En este caso, la rádula se presentó como la única característica inequívoca para determinar la identidad del animal.
La técnica fue descrita como una especie de “examen forense moderno” aplicado a un “sospechoso” de 300 millones de años. Los rayos X revelaron los componentes químicos de los minerales formados durante la descomposición, lo que permitió reconstruir la morfología original del organismo.

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