El hábito que Paulo Dybala dejó de lado para casarse con Oriana Sabatini: “Lo hice por mi mujer”

El futbolista se sinceró sobre el cambio inesperado que asumió por amor a la cantante y cómo una simple advertencia lo motivó a dejar atrás un hábito de toda la vida antes de pasar por el altar

En medio de una charla distendida, entre risas y confesiones inesperadas, Paulo Dybala sorprendió al revelar un detalle íntimo que marcó un antes y un después en su vida personal. No tuvo que ver con una lesión, un pase millonario ni una final decisiva. Fue algo mucho más cotidiano: dejar de comerse las uñas para poder casarse con Oriana Sabatini.

Lejos de tomarlo como un comentario al pasar, el futbolista lo internalizó. “Esto lo hice por mi mujer”, afirmó con contundencia. Y recordó el instante exacto en el que decidió modificar el hábito: “El día que le propuse casamiento, dentro mío dije: ‘Es verdad, no puedo llegar con las uñas así’”. “Las fotos, viste”, explicó, dejando en claro que para él no era un asunto menor. “Era un desastre con las uñas”, agregó, reconociendo que el problema era más profundo de lo que parecía.

Creevy, que también admitió tener el mismo hábito, intentó indagar si había recurrido a algún método externo para dejarlo. “¿Te pusiste algo para pintarte?”, preguntó, en referencia a esos esmaltes de sabor amargo que suelen recomendarse. Pero la respuesta fue tajante: “Nunca más, nada. Mental”. “Yo me comía las uñas todos los días. Era horrible”, recordó.

En el intercambio también surgió el contexto en el que el hábito aparecía con más fuerza. Dybala reconoció que la ansiedad jugaba un papel clave, especialmente en situaciones vinculadas al fútbol. “A mí me pasaba mucho en los partidos. De ver partidos por la tele y ponerme nervioso”, contó. Creevy, empatizando, agregó: “Es feo ver a la persona así. Yo estoy intentando cambiarlo también”. Y el delantero, lejos de juzgar, respondió con comprensión: “Lo súper entiendo”.

Después de dos años y medio desde la recordada y romántica propuesta de matrimonio de La Joya, se mantuvo fiel a su palabra y nunca más volvió al hábito de llevarse las uñas a la boca en momentos de tensión. De hecho, hubo casamiento el 20 de julio de 2024 y, ahora, la pareja espera con ansias la llegada de su primera hija en común.

En la recta final de su embarazo, Oriana Sabatini compartió en Instagram una producción de fotos en blanco y negro que encendió las redes y rompió con el imaginario clásico de la “dulce espera” en clave pastel. En cambio, fiel a su identidad, apostó por una estética gótica/black bride: sensual, dramática, total black y con la panza como protagonista absoluta.

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