Mirtha Legrand se volvió a quejar por su estatua en Villa Cañás, su ciudad natal: “Es horrible”
El debate por la calidad de la escultura sumó un nuevo capítulo en la mesa de la diva: “La retocaron y la dejaron peor”
La estatua de Mirtha Legrand en la plaza principal de Villa Cañás volvió a despertar la incomodidad de la conductora, quien expresó abiertamente su desagrado por el homenaje. En su último programa, el tema regresó a la mesa, cuando la Chiqui, en su charla junto a Patricia Bullrich, Pía Shaw, Nicolás Wiñazki, Edith Hermida y Guadalupe Vázquez, volvió a quejarse: “Es horrible, horrible. Pedí que la sacaran y no la sacaron, la retocaron y la dejaron peor”.
Pero no fue la única vez que se refirió al tema. Ya en el pasado arremetió contra la obra: “¡Es fea y yo no soy esa!”, afirmó en otro de sus programas. Esa vez, al referirse a la figura de bronce, Legrand fue categórica. “Es fea. No quiero que esté en mi pueblo. No quiero, no quiero”, subrayó entre risas y cierto pudor. Reconoció que siente vergüenza por el homenaje y remarcó: “Se ha vuelto a reponer mi busto en Villa Cañás”. La conductora insistió en que no se reconoce en la escultura.
Sus críticas también se centraron en detalles específicos del busto. “El bronce… Yo todo lo que he visto, no tienen dientes”, comentó con tono humorístico. “No tiene que tener dientes porque te salen mal los dientes”, explicó sobre el acabado de la obra.
El debate alcanzó también a su entorno familiar. Su hija, Marcela Tinayre, cuando estaba al frente de Polémica en el Bar, reclamó al ver la estatua: “¡Mamá, los dientes, me niego a que esa seas vos!”. Legrand, con un gesto comprensivo, respondió: “Y bueno, ¿qué querés que haga, Marcela?”.
La estatua fue creada por el artista plástico cordobés Daniel Melero y nunca logró convencer a la homenajeada desde su instalación original. A pesar de los pedidos de retiro y diversos retoques realizados, la polémica continuó y los cambios intensificaron el desencuentro.
Según explicó la conductora, nunca tuvo contacto personal con Melero y desconocía que se preparaba una escultura en su honor. “El autor no es de Villa Cañás, es de una ciudad que se llama Casilda, que está cerca de ahí. Eso me lo contó el intendente. Yo no lo conozco. Nunca nos vimos con el autor, no lo conozco”. Añadió que el material utilizado no resulta sencillo de trabajar: “Se me ocurre que el bronce no debe ser muy fácil de trabajar, el metal. Entonces, me hizo una boca que parecería que no soy yo. Me veo y digo ‘¿yo soy esa?’”.

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