Jeremías Monzón: los menores no punibles podrían convertirse en testigos del crimen que ellos mismos cometieron

En una audiencia multipropósito, el Ministerio de Seguridad, la fiscalía y la querella acordaron un marco, confidencial y secreto, de sostén de ambos con el fin de que, eventualmente, sean citados a declarar

El caso de Jeremías Monzón tuvo, días atrás, y en medio de la feria judicial, un avance importante respecto a la situación de los dos menores involucrados en el crimen que, por su edad, no pueden ser imputados, pero podrían convertirse en una pieza clave de la investigación.

Los abogados Bruno Rugna y Diego Martini, abogados de la familia de Jeremías, habían solicitado la medida cautelar con el propósito de que se resguarde a ambos menores bajo esfera de control, escolarizados (de forma virtual) y para que sean ubicados con sus familias en una locación confidencial.

Tal como ocurre con los testigos en peligro en causas narco, por ejemplo, la intención es que sean reubicados en otro punto del país, sin revelar, para preservarlos y que, en un futuro no tan lejano, puedan ser citados a declarar en Cámara Gesell.

Sucede que la causa, aunque mantiene imputada a M., una chica de 16 años, y con prisión preventiva a su madre, Nadia Ivón Juárez, de 41, aún hay puntos que no están claros.

Por empezar, se sabe que la mujer tuvo una participación activa de acuerdo a las imágenes de la cámara de seguridad que la mostraron, detrás de la cancha de Colón, junto a su hija y a los dos menores tras el crimen.

En ese momento, los adolescentes le exhibieron un video de 4 minutos, que coincide con el tiempo de la macabra cinta que registró las torturas y el homicidio de la víctima. Al mismo tiempo, M. realizaba gestos que imitaban golpes y patadas, en un clima de efusividad del grupo.

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