Las vacaciones de Pablo Rago con su familia en San Bernardo: días de playa, tejo y panchos al lado del mar

El actor disfruta del verano en el balneario de la costa argentina junto a su pareja, Tamara Datas y Uriel, el hijo de ella. Entre caminatas por la arena, asados y momentos cotidianos a puro relax

Luego de un año cargado de proyectos y compromisos laborales, Pablo Rago decidió regalarse un verano diferente y alejarse por unos días del ritmo frenético de la ciudad. Su destino elegido fue San Bernardo, uno de los balnearios más emblemáticos de la Costa Atlántica, donde el actor llegó acompañado de su pareja de hace una década, Tamara Datas, y el hijo de ella, Uriel. Con el objetivo de recargar energías y disfrutar del tiempo en familia, Rago se sumergió en días de playa, paseos, buena comida y momentos de relax, lejos de los flashes y los estudios de grabación.

La naturaleza y los animales también formaron parte de la rutina. En la playa, Tamara y Pablo posaron junto a su mascota. Tamara, con buzo azul y sandalias, apoyó su mano sobre el hombro de Rago, que viste remera roja y pantalón corto gris, sosteniendo la correa del perro. El mar de fondo, el cielo nublado y las carpas azules completan una postal típica de verano.

Entre los recuerdos cotidianos, una imagen muestra a Rago y Uriel de espaldas, descalzos sobre la arena, jugando al tejo, uno de los juegos playeros por excelencia. La complicidad y la calma marcan el ritmo de las tardes en la costa. En otra foto, Rago apareció sonriente, con remera blanca y lentes de sol, haciendo el gesto de la “V” con los dedos, mientras el fondo desenfocado deja ver sombrillas y la costa bajo una luz intensa de sol.

Los momentos gastronómicos no faltaron: Pablo y Uriel disfrutaron de unos panchos sobre la orilla del mar. Rago, con remera roja y pantalón corto gris, sostiene un pancho cubierto de papas fritas y muerde con entusiasmo, mientras Uriel, sin remera y con pantalón verde, sonríe a la cámara. A un costado, el clásico puesto ambulante con techo rojo y palmas, y personas caminando por la arena, suman color al cuadro.

Otra de las imágenes muestra a la familia ensamblada adentro de la casa. Pablo y su pareja acarician a su perra Juliana, quien le da una lamida en la cara al actor, mientras su mujer sonríe generando un ambiente cálido a todo el entorno.

Las noches también dejaron recuerdos: una imagen muestra a Rago besando la mejilla de Tamara, ambos desenfocados y rodeados de luces urbanas, edificios y farolas que iluminan la escena. En otra, Pablo y Uriel se ven sentados en un local gastronómico, miran a cámara y comparten un momento de charla y distensión.

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