La gira oceánica y un aroma a cuenta pendiente: cuántos puntos defienden los tenistas argentinos
Con el Abierto de Australia como prueba principal, los jugadores albicelestes iniciarán la temporada con el reto de revertir una historia esquiva
Cada comienzo de temporada representa para los tenistas argentinos un desafío particular: conquistar territorio oceánico, con Melbourne como principal objetivo. El Abierto de Australia, que a lo largo de su historia atravesó distintas sedes y superficies, ha sido tradicionalmente un torneo esquivo para los jugadores albicelestes, una tendencia que volvió a reflejarse en el inicio de 2025.
Para dimensionar lo que implica un buen rendimiento argentino en Melbourne, vale revisar los antecedentes. En el cuadro masculino, solo un tenista sudamericano logró levantar el trofeo: Guillermo Vilas, campeón en 1978 y 1979. Estos son los últimos argentinos en alcanzar cada instancia del torneo:
En la rama femenina, los registros son aún más escasos. Ni siquiera Gabriela Sabatini, la máxima referente histórica, logró disputar una final en Australia:
Con este contexto, los jugadores argentinos afrontaron semanas de intenso entrenamiento bajo condiciones extremas de calor y humedad, en busca de puntos y mejoras en el ranking, un objetivo que no siempre se concreta.
Francisco Cerúndolo fue de menor a mayor. Utilizó los primeros torneos como adaptación y logró su mejor actuación al alcanzar la tercera ronda del Abierto de Australia, el resultado más destacado del grupo.
El rendimiento de Tomás Etcheverry fue discreto pero regular: consiguió una victoria en cada certamen disputado y acumuló 95 puntos, una cifra cercana a la de Cerúndolo.

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