Comenzó el juicio político al juez Martín Poderti por el robo de 144 monedas de oro y se quebró ante el tribunal
El integrante del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata está acusado de sustraerlas, cuando era secretario, de la caja de seguridad en donde estaban incautadas, en una causa por narcotráfico. El proceso se lleva adelante en el Consejo de la Magistratura y podría derivar en su destitución
Este lunes comenzó en el Consejo de la Magistratura el juicio político a Martín Poderti, juez del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, sobre quien pesa la acusación de haberse robado 144 monedas de oro que debía resguardar cuando era secretario del Juzgado Federal N° 2 de San Isidro. Durante la exposición de su defensa, a cargo del abogado Gastón Marano, el magistrado rompió en llanto cuando se dio a conocer que -como consecuencia del proceso- ya no puede mantener económicamente a sus cuatro hijos.
El entonces secretario “era la única persona que se encontraba habilitada para ingresar a la caja de seguridad, por cuanto él era el que tenía las dos llaves que se habían adjudicado”, precisó el juez Barroetaveña, quien se hizo cargo de la mayor parte de la exposición acusadora.
Según detalló, los ingresos de Poderti a la caja fuerte sucedieron entre diciembre de 2019 y febrero de 2023, y habrían ocurrido a espaldas del juez Lino Mirabelli, titular del Juzgado en el que se desempeñaba, ya que no se dejaron constancias de los accesos en el legajo.
El robo de las monedas de oro se descubrió una vez que absolvieron a su dueño en la mencionada causa narco. Se trata de Rodolfo Tamborini, identificado como un asesor financiero al que vincularon con el empresario narco Gustavo Sancho, condenado por mover cocaína en avionetas.
El funcionario judicial que reemplazó a Poderti como secretario del Juzgado de San Isidro, Matias Petrionabe, notó el faltante cuando abrió la caja de seguridad para avanzar con la devolución de todos los objetos secuestrados.
De acuerdo a la reconstrucción que se ventiló ante el Tribunal de Enjuiciamiento, un peritaje determinó que la puerta de la caja no tenía ningún rastro de haber sido forzada, y la cerradura funcionaba perfectamente. La defensa cuestionó la metodología de dicha evaluación, llevada adelante por un cerrajero.

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