06:20Es argentina y cuenta cómo es vivir en el destino turístico más decepcionante del mundo: “Perdió su identidad cultural”
Romina Mirabella emigró a una ciudad caribeña en 2002 y ofrece una mirada crítica sobre su experiencia, en un lugar que se caracteriza por sus hoteles all inclusive, playas de arena blanca y mar turquesa
Durante décadas, Cancún fue sinónimo de vacaciones paradisíacas: arena blanca, aguas turquesas y hoteles de lujo. Sin embargo, en los últimos años su imagen se desgastó. Un informe de Radical Storage, elaborado a partir de 97.409 reseñas de visitantes en 100 de las ciudades más visitadas del mundo, lo ubicó como el destino que más decepciona a los turistas a nivel mundial, un título que contrasta con los más de 10 millones de pasajeros internacionales que recibe cada año.
Contó que existe una gran diferencia de precios entre la zona hotelera y el resto de la ciudad: “Un agua en una tienda de conveniencia céntrica te puede salir fácilmente el doble de lo que te sale del otro lado de Cancún, donde no es la zona turística. Y ni hablar de los restaurantes”.
En lo que respecta a los taxis, se quejó de que no hay tarifas fijas: “Cuando voy a tomar uno, le digo a mi esposo que hable él, que es mexicano, porque si te escuchan con un acento diferente te cobran el triple. Se aprovechan muchísimo de los turistas”.
La zona hotelera de Cancún, con su avenida principal repleta de resorts y cadenas internacionales, concentra gran parte del turismo. Ese modelo de desarrollo, basado en grandes complejos frente al mar, diluye el carácter local y cultural que muchos viajeros buscan.
“Cancún se volvió yankilandia”, aseguró Romina, al referirse a que la construcción de edificaciones imponentes y majestuosas es similar a la de Miami. “Ya casi no quedan mercados de artesanías. Son todos shoppings con marcas internacionales. Si querés eso, te vas a Miami. En Cancún uno busca otra cosa, algo más auténtico. Esto está desapareciendo”, admitió.
La argentina asegura que la ciudad mexicana perdió su esencia: “Era una zona selvática, con raíces mayas muy marcadas. Pero cuando descubrieron su potencial turístico, empezaron a talar, construir y desplazar gente. Hoy es una ciudad llena de hoteles, precios disparatados y playas saturadas”.

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