Dos amigas, un diagnóstico de leucemia y una historia de solidaridad en Buenas noches, familia
Una noche cargada de solidaridad, música y arte se vivió en el ciclo de Guido Kaczka, donde la amistad entre las dos jóvenes inspiró al público y motivó una importante campaña de recaudación para un difícil tratamiento médico
Mientras el estudio se llenaba de serenidad gracias a una interpretación musical, el verdadero trasfondo era la historia de amistad y solidaridad entre Jazmín y Catalina, dos adolescentes cuyos lazos emocionaron a todo el público presente en el ciclo televisivo conducido por Guido Kaczka en Buenas noches, familia (Eltrece).
La recuperación fue interrumpida por una mala noticia en noviembre de 2024, cuando “tuve una recaída de la misma leucemia, con un tumor, que comprimió mi médula espinal y derivó en una paraplejia”, explicó la joven. La familia, tras agotar alternativas locales, identificó una opción prometedora en el extranjero: “Encontramos una alternativa en el extranjero, para una rehabilitación específica, neurológica y motriz, la cual tiene resultados increíbles en pacientes con lesión medular de mi tipo”, señaló en su testimonio.
Sin acceso a un tratamiento efectivo en Argentina, el viaje a México se presenta como la esperanza principal para Catalina. La joven dejó en claro ante el público televisivo que “para eso debo viajar a México a hacer la rehabilitación por un tiempo aproximado de seis meses, y los costos son muy altos”, una frase que reflejó el motivo central de la convocatoria.
El conductor destacó durante la emisión el compromiso de Jazmín, quien “viene a bancar a su amiga”, y la describió como una compañera “que pone todo para lo que va a hacer con el premio”. Aunque no fue Catalina quien subió al escenario a cantar, su causa fue el motor fundamental de la emisión del jueves. La transmisión, lejos de centrarse únicamente en el aspecto lúdico, presentó la recaudación del público, que alcanzó la suma de 160.935,99 pesos, subrayando la ola de empatía generada en el público.
La velada también permitió esbozar la personalidad multifacética de Catalina, quien no solo enfrenta una dura batalla médica, sino que despliega su creatividad en la pintura, la repostería y el dibujo. Mientras Jazmín interpretaba una pieza musical elegida especialmente para la ocasión, Catalina pintaba sobre el escenario, reafirmando ese lazo de apoyo mutuo entre ambas adolescentes.
La anécdota familiar y el relato emotivo de las protagonistas reforzaron la dimensión humana y solidaria del ciclo televisivo. Kaczka, distendido y cálido, remarcó la unión entrañable: “Qué buenas amigas”, mientras la cámara capturaba a Catalina dedicándose a sus pinturas y a Jazmín llevando la voz de la esperanza.

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