El detalle de las causas de su muerte: el cuadro previo de insuficiencia respiratoria, diabetes e hipertensiónPor Daniela BlancoyMyrna Leal
Según el informe del Vaticano al que pudo acceder Infobae, las causa del fallecimiento de Su Santidad fue un accidente cerebrovascular que derivó en un coma profundo, y un colapso cardiorrespiratorio irreversible. Los detalles que condujeron al fatal desenlace
El papa Francisco, figura central del catolicismo y líder espiritual de millones de fieles, falleció a las 7:35 de este lunes 21 de abril en su residencia de la Domus Santa Marta, en la Ciudad del Vaticano, a los 88 años. Así lo indica el informe oficial al que pudo acceder Infobae, que lleva la firma del profesor Andrea Arcangel, director del Departamento de Salud e Higiene del Estado pontificio. Las causas de su muerte —según el parte— fueron un accidente cerebral, que derivó en un coma profundo, y un colapso cardiorrespiratorio irreversible. Este desenlace fatal fue precedido por un complejo cuadro de salud, que incluía una insuficiencia respiratoria aguda a causa de una neumonía bilateral multimicrobiana, bronquiectasias múltiples, hipertensión y diabetes tipo II.
El papa Francisco había sido hospitalizado en el mencionado centro de salud de Roma el viernes 14 de febrero con un diagnóstico inicial de bronquitis. Unos días después, el Vaticano comunicó que el Pontífice enfrentaba una “infección respiratoria polimicrobiana” que complicó su estado de salud, lo que llevó a un ajuste en su tratamiento farmacológico.
De esta forma, durante esa última internación, el jefe de la Iglesia Católica enfrentó una serie de complicaciones respiratorias graves. El cuadro inicial evolucionó hacia una neumonía bilateral, lo que requirió un tratamiento combinado de antibióticos y corticoides. Las afecciones preexistentes, como bronquiectasias y bronquitis asmática, fueron factores determinantes en el agravamiento de su estado, ya que impactaron negativamente sobre su sistema respiratorio.
El Papa también presentó insuficiencia renal, que fue controlada, pero a pesar de ello, su salud continuó siendo crítica durante varias semanas. A mediados de su internación, sufrió una grave crisis asmática, que requirió oxígeno de alto flujo y transfusiones sanguíneas debido a trombocitopenia, una disminución en el número de plaquetas. Además, más adelante, enfrentó episodios de insuficiencia respiratoria aguda, asociados a acumulación de moco endobronquial y broncoespasmo.
A lo largo de su internación, el Pontífice mostró signos de recuperación, pero su cuadro clínico siguió siendo complejo y, a pesar de las crisis respiratorias, continuó gestionando algunos asuntos del Vaticano hasta el día de su alta, el 23 de marzo de 2025.
Un ataque cerebral, también conocido como accidente cerebrovascular (ACV), es un evento médico grave que ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo que provoca una alteración en el funcionamiento de las células cerebrales. Según explicó en una nota para Infobae el doctor Pedro Lylyk, un reconocido neurocirujano y referente mundial en cirugía endovascular, un ataque cerebral se puede describir, en términos sencillos, como un “exceso de sangre que genera una hemorragia y forma lo que se conoce como infarto cerebral”, que es el resultado de la falta de oxígeno en una parte del cerebro, lo que genera la muerte de células cerebrales.

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