De Mariana Enríquez a Javier Cercas, la literatura despide a Francisco, el papa del “cristianismo revolucionario”
Los escritores cuentan lo que significó para ellos el Santo Padre, cuya noticia de su fallecimiento conmovió al mundo entero
“Una vez, o dos, lo vi cuando era obispo de Buenos Aires en el subte E yendo para la villa. No me caía bien entonces: Jorge Bergoglio tuvo posiciones cuestionables”. Así empieza el posteo de Mariana Enriquez en su cuenta de Instagram. “Cuando lo anunciaron como Papa me asusté. Con los años no me hice más ni menos católica pero si me di cuenta de que se convirtió en un enorme líder y un buen pastor para sus fieles. Gente que jamás hubiese imaginado que podría siquiera respetar a un Papa le tenía afecto. Me incluyo”, y agrega: ″Me da mucha pena su muerte y me da orgullo que haya sido alguien como Francisco el primer papa de América Latina”.
Para Cercas, Francisco “ha intentado seriamente, hasta donde ha podido, que la Iglesia vuelva a sus orígenes”, al “cristianismo primitivo, radical, de la austeridad y de la pobreza, al cristianismo de Cristo, que es un cristianismo revolucionario”. El libro de Cercas surge de un viaje de dos años al Vaticano. Esa experiencia, dice, lo ha transformado: “Me ha cambiado todo, mi visión de todo, hasta de mí mismo, ha sido una aventura enorme en la que he visto cosas que nunca había visto y he pensado cosas que nunca había pensado”.
Entre los mensajes de los ensayistas jóvenes están el de Juan Ruocco, quien dijo que “en esa historia universal que lleva más o menos dos milenios hay un pedacito que tiene el color de la bandera argentina gracias a este titán”. También Águeda Pereyra, que escribió: “El devenir del personaje de Francisco es alucinante. Envejecer no implica girar a la derecha ni volverse un canalla”. “Un ejemplo contra los fascistas que se esconden detrás del rostro de Cristo”, tuiteó el periodista y escritor Federico Fahsbender, mientras que el historiador Ezequiel Adamovsky opinó que, “como mínimo, fue el mejor Papa de los últimos 120 años. Por lejos. De ahí para atrás se podría discutir rivales”.
“Lo conocí cuando aún era Bergoglio”, cuenta César González, escritor argentino. “Yo estaba preso en un instituto de menores y él venía una vez por mes a charlar con nosotros. Era llamativo ver a una figura de tanto poder poniéndose de igual a igual con los reos. Me quedo con esa imagen”, y compartió una foto donde Francisco lava y besa los pies a diferentes personas en el centro de refugiados en Castelnuovo di Porto, Italia. Ana Correa lo definió como “el cura, el Papa que volvió a hablar de las cosas que conmueven de una religión: querer al prójimo, pensar en los que menos tienen, pedir perdón por lo malo de su propia institución”. “Quién va a volver a pronunciar verdades como lo hizo el Papa Francisco”, se pregunta Nicolás Mavrakis.
(Noticia en desarrollo)

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