489 días internada y una bebé: se contagió una bacteria en el parto y debió aprender a escribir de nuevoPor Carolina Balbiani
Rosario Sporleder no imaginaba que la alegría del nacimiento de su hija le iba a durar tan poco. A las horas del parto, empezó a sufrir fiebre y dolores varios. Manchas oscuras en la piel terminaron de confirmar el diagnóstico: una infección por Streptococcus pyogenes, una bacteria potencialmente mortal. Su tránsito por la clínica, desde el parto hasta la difícil tarea de sobrevivir, y lo que pasó después: aprender lo básico por segunda vez
El impacto con la piedra fue de frente, a toda velocidad, sin tener tiempo a nada. Sucedió en marzo de 2023. El golpazo la dejó por meses inconsciente, con cada pedazo de su cuerpo batallando, literalmente, por sobrevivir.
Rochi despertaría a una vida que ya no iba a ser como antes. Porque chocar con “su piedra” (ya la hizo suya) hundió muchos de sus sueños, pero ella asegura que le despertó otros más fuertes, más profundos e infinitamente más valiosos. Y porque, por sobre todas las cosas, la convirtió en una mejor persona.
Rochi mira con ojos que acunan, tiene unas simpáticas torzadas de pelo castaño tejidas alrededor de su cabeza y está perfectamente maquillada. Se acomoda el vestido con estampas amarillas. Su sonrisa dibuja puentes amables mientras se da maña para servir, con sus propias manos, un té. Un simple té puede ser un gran desafío. De ahora en más, ella empezará a desgranar con emoción la historia que venimos a contar.
Enseguida queda en evidencia que Rochi es una mujer valiente. Que con ella se puede hablar de todo. Que se expone. Que no teme a nada. Rochi se reconstruye de sus heridas a la intemperie, a la vista del resto. Erguida con su silla de ruedas sobre esa “piedra” y en perfecto equilibrio se prepara para dirigir su futuro. El que sea, el que venga, el que toque. Se la ve decidida a seguir viviendo con una alegría indoblegable.
Está sentada en su silla, de espaldas al jardín de su casa. El verdísimo pasto y el sol de finales del verano que estalla en la pileta encandilan, mientras las risas de Juana, quien ya cumplió dos años, llegan bailando desde la cocina. Santi, el marido de Rochi, se ocupa del ir y venir, de los terapeutas y los kinesiólogos. Es curioso porque esta no es la casa de Rochi, Santi y Juana, es la casa de los padres de ella que han tenido la generosidad y el privilegio de cedérsela.
Rochi es la tercera de cinco hermanas y nació en Buenos Aires el 20 de febrero de 1989. Llegó después de Clara (39) y de Coti (37) y antes que Martina (30). La quinta era melliza de Clara y murió antes de nacer, una tragedia que los marcó y tendrá, en esta nota, un capítulo aparte.

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