Soledad, a corazón abierto: su proyecto en Arequito, la enfermedad de su padre y su reflexión sobre la Argentina

Soledad Pastorutti tiene nuevo disco. Trae canciones nuevas pero muy conectadas con toda su historia y los 30 años de carrera que está celebrando. Vale la pena se llama, y le sirve para mirar hacia adentro y poner su vida en perspectiva, de manera simple, directa, como siempre ha sido su música.

Entre boleros, vals, candombe, zamba, chacarera, cumbia, balada y algún aire de tango, pone parte de ese recorrido sobre la mesa, le rinde tributo a su padre, pinta escenas costumbristas, se detiene en los vínculos. La decena de canciones es, también, la mirada que tiene de ella el autor de buena parte de este trabajo, Afo Verde (Chairman y CEO de Sony Music Latin-Iberia). Y a eso se suman las pinceladas que Sole terminó de darle a lo que dicen esas canciones.

Mientras estrena su disco, termina con su saga de grabaciones 30 Pueblos y prepara las dos actuaciones que dará en el festival República Folklore. Va y viene desde Arequito. Casi nunca se queda en Buenos Aires. Solo está de paso y hasta dice que preferiría que en algún momento todo pudiera funcionar desde allá, el lugar donde nació y donde crecen sus hijas. Está todo el tiempo pensando en lo que puede hacer. Desde hospedajes y una peña hasta un espacio que no quiere llamar museo, porque le suena pretencioso, pero que resuma todas esas cosas que su público dejó en ella a lo largo de su carrera; desde cuando era una adolescente, revoleaba el poncho y captaba la atención de los de su edad y de generaciones anteriores.

“Tenemos ahí un espacio en un campo que queda muy cerca del pueblo. Hay que armar todo, porque no hay nada. Pero esa es la idea. Yo siempre tengo la fantasía de que en el futuro me voy a quedar allá y de allá no me muevo nunca más”, dice quien acaba de bajar del auto en Buenos Aires, tras tres horas treinta desde el sur de la provincia de Santa Fe.

Soledad Pastorutti, con nuevo disco
Soledad Pastorutti, con nuevo disco Laureana Fenoy – Prensa

-Generalmente, los artistas que comenzaron a trabajar de muy chicos están obligados a reinventarse y quizás vos seas uno de los casos más exitosos en ese sentido.

-Parte del mundo siempre tuvo cambios vertiginosos, pero en los últimos años me parece que fueron mucho más vertiginosos y de no saber, a veces, dónde colocarte. Cuando empecé en la música los discos estaban ordenados en las bateas por géneros. Después todo empezó a mezclarse, lo cual me parece muy positivo. Pero también hay que volver a ordenar y yo quiero entrar a la cancha para ganar. Después, capaz que no gano, capaz que empato, pierdo, no sé, pero me gusta estar preparada para eso y entiendo que es la única manera de encontrar el respeto hacia mí, hacia mi profesión y del resto hacia lo que yo hago. Me gusta competir. Me gusta estar. Por otro lado, en el deporte, en una maratón, por ejemplo, vos ves la fragmentación de los que corren y tienen entre 20 y 30 años o entre 30 y 40. En la música estamos todos en la misma línea de salida.

-Pero, generacionalmente, podemos despertar cosas distintas. Cuando era adolescente era todo un movimiento medio enloquecido. Adolescentes que me llevaban a ser número 1 en las radios y en ventas de discos, a sonar en los boliches. Conforme pasan los años, aunque tengo un público fiel, ya no es lo mismo. Cuando saco un disco puede que sea tendencia en Twitter y esas cosas, pero es distinto. Nos ponemos en otro lugar para valorar las cosas y para disfrutarlas, y eso es lógico también.

Soledad Pastorutti: desde la adolescencia, 30 años recorriendo escenarios
Soledad Pastorutti: desde la adolescencia, 30 años recorriendo escenariosPrensa oficial Soledad Pastorutti

-¿Te importa mucho la mirada de este público para el que cantás: “Vale la pena haberme arrugado un poco” dice la canción?

-Lo que ahora me pasa es que llego a la conclusión de que, en un momento, cuando las cosas no me salían o no sabía qué decisiones tomar, tenía refugio en mis viejos o en los mayores, aquella gente que en ese momento eran mis referentes. De golpe, esos referentes están en otro plano o no están para darte el feedback y entonces vos te volvés refugio. Eso que, supongo, soy para mis hijas cuando tienen algún pesar. Siempre tomé mis propias decisiones, pero no es lo mismo a los 20 que a los 40, ya con una familia. Además, cuando vas creciendo también crecen los miedos o los prejuicios.

-Nos volvemos más cautos.

-Sí, la experiencia te da muchas herramientas. Para sentir, como dice el disco, que todo lo que ocurrió antes y lo que estoy haciendo, realmente vale la pena. Aún con las pérdidas, con todo lo malo que también tiene este momento.

-“Soy una experta tocando fondo”, cantás. ¿Cuándo pasó eso?

-Muchas veces, pero no profesionalmente si no con qué pasaba en mi interior. Esos momentos cuando no sabes para dónde ir. Igualmente “tocar fondo” para mí no significa estar ahí mucho tiempo. Capaz que es solo una noche que toco fondo y me parece que se me viene todo negro. Y empezás a pensar en dedicarte a otra cosa. Porque a mí, lo que me cansa y desgasta es la autoexigencia. Soy la peor enemiga que he tenido en todos estos años. Me exijo demasiado y entonces no me conformo fácilmente con lo que hago. Pensaba que a los 40 todo iba a ser más fácil, porque ya iba a estar instalada, pero hay cosas que no son más fáciles. La energía no es la misma. Sigo siendo soñadora; hay parte de una niña ahí que está en mí y que no se va, que creo que es la que alimenta las locuras que a veces pienso. Pero el tocar fondo es eso… “¿Qué hago ahora?”.

Soledad Pastorutti: "Lo que me cansa y desgasta es la autoexigencia; soy la peor enemiga que he tenido en todos estos años".
Soledad Pastorutti: “Lo que me cansa y desgasta es la autoexigencia; soy la peor enemiga que he tenido en todos estos años”.Laureana Fenoy – Prensa

-Te pasó con este disco.

-No, con este no. Es un disco del que veníamos hablando con Afo desde hace muchos años.

-¿Cuánto influyeron las pérdidas en el rumbo del disco?

-La pérdida de mis seres queridos para mí es tocar fondo. Es, como dicen muchos, que se muere un pedacito mío. La muerte de mi abuela es una de las que más me dolió. Fue con quien empecé a manejar un auto, fue la que me acompañó a giras, la que hacía los tallarines, la que nos esperaba. Era un hogar extra del mío, pero en donde yo había podido ser muy libre. Me generó un vacío muy grande porque era la persona que unía a toda la familia. Ella amasaba todos los domingos, no importa quién fuera a comer. A veces éramos 10, a veces éramos tres, pero ahí estaba. Y hace poquito Miguelito, que fue uno de los mejores amigos de mi viejo. Mi viejo siendo hijo único, sentía a Miguel como su hermano. Era como el viejo vizcacha, muy alegre, muy especial, un gran compañero de toda la familia. Y bueno, uno tiene que sacar la fortaleza y empezar a transformase en Miguelito o en la abuela Valeria. Mi papá hace tiempo que está también enfermo, con una pérdida de memoria.

Soledad junto a su padre, Omar, y su hermana, Natalia
Soledad junto a su padre, Omar, y su hermana, Natalia

-¿Necesitaste dejar algunas cuentas saldadas en este disco? Se me ocurre, por ejemplo, el tema dedicado a tu papá.

-Lo que pasa con mi viejo es que siempre fuimos muy unidos. Empezó gradualmente con algunos olvidos y un día no supo más quién era yo. Es complejo. Siempre fui muy agradecida con mi papá, tuve una hermosa relación. Y de él siempre cuento lo mismo. ¿Viste que siempre se habla de los chicos que empiezan de muy jóvenes y sus papás son sus managers? Mi papá era muy desapegado de lo material. A él le importaba lo artístico. Fue un gran compañero en ese tiempo y la persona a la que más consultaba. El tipo que tenía la voz autorizada. Recuerdo que él había armado toda una estructura, me presentó gente con quien trabajar y luego soltó un poco. Un día le dije que quería terminar una relación [de management, representación] y me dijo: “¿Estás segura?“. Sí, le dije. Mis palabras fueron: “Prefiero estar presa que estar con esta gente”. Era muy dura, o sea, muy exagerada, pero bueno. Y él me bancó. Y ahí vino la peor parte porque vino un juicio y él recibió todos los palazos. Todas las decisiones previas habían sido de él, porque yo era menor de edad. Ahí tuvimos que aguantar bastante con la familia. Los cuatro, mi mamá, mi papá, mi hermana y yo. Nosotros queríamos cantar por ahí. Qué sé yo, nunca pensamos que algún día íbamos a tener un abogado. Bueno, son situaciones fuleras. Y él siempre fue un gran compañero. Hoy quizás él no sabe que yo todavía sigo estando en carrera, que le canté a Messi el otro día.

Soledad Pastorutti : "Hay parte de una niña ahí que está en mí y que no se va"
Soledad Pastorutti : “Hay parte de una niña ahí que está en mí y que no se va”(Foto: Instagram @sole_pastorutti)

-¿Y qué te pasa con eso?

-No tiene el mismo valor; no sé cómo explicártelo. Él me dijo una cosa hace tiempo atrás, que le había dicho su papá. Yo no lo conocí, porque falleció cuando él tenía 18 años. Me dijo: “Si Dios un día concede un deseo, que tu equipo salga campeón, pero vas a estar solo en la cancha, sin nadie con quien festejar, entonces no vale”. Me pasa que Miguel, mi abuela o papá eran personas con las que podía disfrutar un logro. Mis hijas lo valoran mucho, pero no vivieron todo el proceso. Ven a una madre que trabaja, que va, que viene; además, tienen otra película, por el hecho de que nunca se hayan ido del pueblo. Es distinto. No vivieron otras épocas.

-¿Puede influir en vos cierta falta de sorpresa? Porque ganaste muchas cosas, porque le cantaste a Maradona, a la Selección, el otro día, una vez más a Messi, para su despedida. Mucho de esto que vivís no es novedad.

-Bueno, pero estaba muy nerviosa [en la despedida de Messi]. No lo supe con mucha antelación y es difícil cantar en una cancha porque no te escuchás bien. Y ahí es donde sale mi exigencia o mi sobre exigencia. Todo alrededor mío decía: “Lo único que importa acá es que lo sientas y lo transmitas. Tenés la oportunidad de estar en un momento histórico para los argentinos. Disfrútalo”. Pero es difícil disfrutarlo. Además, una cosa que me pasa con Leo es que lo veo como persona. Veo a un ser humano ahí y a ese ser humano le canto. A mí me pegó lo de su padre. Me identifica su historia. Por eso este disco va por lo humano, lo sencillo, como soy yo. Directa.

-Dedicás el último tema a los argentinos. Divertida es la última frase: somos… irresistibles; o tal vez no tanto. ¿Cómo ves esta Argentina de hoy?

-Me encantaría tener esa respuesta. Yo creo que no buscamos vivir en constante estado de alerta. Nadie quiere vivir así, nos toca. ¿Por qué? No sé si elegimos mal, si es el destino. Ese es un análisis mucho más profundo, porque es un país inestable desde que tengo uso de razón. Las reglas del juego, quizá, nos las ponemos los argentinos y ahí recae para mí la cuestión. Nosotros estamos jugando un juego que excede a la Argentina. Si pudiésemos ponerlas, capaz que habría alguna diferencia. Ahora, ¿podemos ponerlas? No lo sabemos.

Soledad Pastorutti: "Cuando las cosas no me salían o no sabía qué decisiones tomar, tenía refugio en mis viejos o en los mayores"
Soledad Pastorutti: “Cuando las cosas no me salían o no sabía qué decisiones tomar, tenía refugio en mis viejos o en los mayores”Laureana Fenoy – Prensa

-¿Y las decisiones tuyas? ¿Un festival en Buenos Aires, la presentación del disco, más televisión?

-Tele por ahora no, aunque me lo ofrecieron. Ahora voy a cantar en las dos noches de República Folklore, con una grilla artística que puede tener todo lo que tienen las de Cosquín, Jesús María y otros festivales. Y viste que hoy está de moda decir: “Vamos a vivir una experiencia”. Yo que vengo de mucho festival, eso se vivió siempre. Vivir nuestra experiencia, la más cercana a nosotros, la que nos tiene que dar orgullo porque es lo que somos y la que tiene que mostrar al correntino que viene con su música, al salteño con la suya y que el porteño también encuentre su lugar. Hace rato que tengo la idea de este festival. Y va a estar buenísimo. Después, el año que viene voy a hacer la presentación del disco.

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