Diego Torres: el look llamativo de sus comienzos, el recuerdo de su mamá y lo que le preocupa como padre

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Hay artistas cuyas canciones se vuelven himnos, esos que son y serán para siempre parte de la memoria colectiva. Diego Torres es uno de ellos. De aquel joven de pelo largo que a comienzos de los 90 irrumpió en la escena musical con temas como “Estamos juntos” y “Alguien la vio partir” al cantante y compositor que hoy sigue conquistando escenarios de América Latina y Europa pasaron más de tres décadas. Sin embargo, el tiempo parece no haber alterado aquello que lo convirtió en una figura querida por el público: su identidad, su carisma y la necesidad de seguir haciendo música que lo represente permanecen intactos.

Eso sí, a lo largo de estos 30 años hubo una notable evolución artística. Hasta podríamos decir que, al igual que uno de sus grandes éxitos, el hijo de Lolita Torres está “mejor que ayer”. Su madurez creativa y esa curiosidad que todavía lo lleva al estudio para escribir, grabar y buscar nuevas formas de contar historias puede verse plasmada en Mi Norte & Mi Sur, su decimoquinto trabajo —entre álbumes de estudio, en vivo y recopilaciones— lanzado en 2025 y con el que ya recorrió lugares como España, México y Perú, agotando localidades.

“Venimos de hacer un montón de países. Se paró un poquito por el Mundial y ahora estamos retomando de nuevo. Me tiene muy contento todo lo que nos queda en esta segunda parte. Poder llegar a ciudades del interior del país, visitar lugares que hace un montón que no voy y reencontrarme con el público me hace feliz”, le confiesa el cantante a LA NACION sobre esta nueva etapa de su gira que comenzará hoy en Córdoba y continuará el 19 del actual en La Plata, luego por el exterior y en noviembre de nuevo en el país por Mar del Plata, Junín, Rosario, Santa Fe, Mendoza, Bahía Blanca y Neuquén. El 6 de diciembre cerrará el año en el Movistar Arena de Buenos Aires, escenario que se transformó en su nuevo hogar.

—Se viene Mi Norte & Mi Sur tour por el interior del país. ¿Cómo va a ser el show?

—Es un show nuevo que tiene canciones de diferentes discos, enganchados y distintos momentos; algunos con la banda a pleno y otros más acústicos. También, va a haber presentación de canciones nuevas que tienen que ver con este disco.

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—¿Cómo se hace para compactar tantos años de carrera en solo dos horas?

—Es difícil. Pero está bueno meter la mano en el cajón de los recuerdos, viajar y volver a interpretar esos temas de mis comienzos. Hay veces que ni me acuerdo que esa canción la cantaba yo (risas). La pandemia fue la que hizo que me encontrara con todas esas canciones en el living de mi casa, con mi guitarrita, sin poder viajar. En ese encierro, me reencontré con mi historia y le di otro valor. Así que cada tanto recurro a ellas y las traigo.

—¿Qué es lo más difícil de estar de gira?

—Las giras son agotadoras cuando tenés que tomar aviones, atender a los medios, viajar de una ciudad a otra, el cambio de clima. Hay que cuidarse, sobre todo, hay que dormir, descansar, tener una vida ordenada. Los días son de trabajo intenso y hay que cuidar el cuerpo para que la voz rinda, así que aprendí a disfrutar de la vida de hotel. Si puedo y tengo un rato me voy al gimnasio a entrenar un poco o salgo a dar una vuelta en bici o me voy a trotar. Si estoy en una ciudad donde tengo amigos aprovecho para visitarlos. Pero las giras no son fáciles. Uno a veces tiene que poner la vida en “modo monje” porque a mí que me gusta salir, la tertulia y charlar con todo el mundo, nada de eso es conveniente para la voz.

Diego Torres sale de gira por el país
Diego Torres sale de gira por el paísSimón Canedo – Prensa

—¿Qué no puede faltar en tu valija cuando viajás?

—Yo soy un profesional de la maleta. Yo te puedo viajar tres meses con una maleta chiquitita porque lavo, plancho, hago de todo (risas). Llevo mi parlantito para escuchar música, el libro que esté leyendo, mi Ipad con la serie que esté mirando y mi kit de deporte por si en algún momento voy al gimnasio o me voy a hacer un trote por ahí.

—¿Te va a acompañar Martina, tu novia, en este recorrido por el país?

—No, Martina trabaja; trabaja mucho y tiene sus responsabilidades.

—¿Cómo es vivir un amor a distancia?

—Es que no es un amor a distancia porque yo vivo mucho en Buenos Aires. Tengo mi casa, mi lugar y mi equipo de trabajo, así que te diría que paso la mitad del año acá. Voy y vengo todo el tiempo por trabajo y además tengo familia que ver. Lo que pasa es que entendí que, cuando las canciones empiezan a viajar, hay que dedicarles tiempo, presencia, giras. Tenés que viajar por muchos países de Centroamérica, del norte de Sudamérica, cruzarte a España; entonces encontré que Miami podía ser una segunda base para moverme más cerca. Pero bueno, es medio una vida de gitano yendo de un lado al otro. Por suerte no me da tiempo de extrañar y disfruto de estar al día con mis afectos. Por ejemplo, tengo una amiga de toda la vida en México, soy padrino de su hijo, y cada vez que voy comparto con ellos. Tengo mis amigos en Colombia, en Perú, entonces voy recorriendo y visitando a la gente.

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Mi Norte & Mi Sur es un disco que te agarra con mucha más madurez creativa… ¿Cómo definirías este nuevo capítulo en tu carrera?

—Es una etapa buena, intensa, de mucho trabajo. Una etapa donde encontré esos colegas con los cuales sentirme a gusto para componer, arreglar, producir estas canciones. Se ha armado un grupo de trabajo bueno tanto a nivel humano como profesional. Me siento a gusto y eso hace que me sienta activo. Este disco es un reflejo de eso y de la diversidad musical que uno está buscando. Por ejemplo, la canción “Mi Norte & mi Sur” la canto con Ale Muñoz, un artista mexicano regional al que le gusta mucho el pop. La compuse con dos colegas, se la mandé y le encantó. También Miranda!, con quienes interpreto “Trepando paredes”. Estaba en el estudio y cuando hicimos el coro, dije: “Esta canción es Miranda!”. Lo llamé a Ale (Sergi), escuchó la canción y le gustó. Así también se dio lo de Estopa, que son amigos y nos conocemos desde hace mucho tiempo. Sabía que les gustaba “La última noche”, entonces les entregué la canción y ellos hicieron una versión a su manera. Me encantó que la canción se mude a otro barrio y tener que irme a ese lugar. Y después se sumó Manuel Carrasco con una canción hermosa como “Vas a quedarte”. Sentí que una voz con ese dejo andaluz como tiene él le iba a aportar mucho a la canción.

—Hablemos de ese tema, donde aparece el recuerdo de tu mamá y las fotos familiares. ¿Qué pensás que diría Lolita de este presente profesional y personal, sobre todo, como padre?

—A veces pienso que me hubiera gustado que Nina conozca a su abuela. Hablamos mucho de ella, de su abuelo, le muestro fotos, le cuento historias. Sé que la vida no me dio esa posibilidad pero sé que están de alguna manera ahí presentes. Yo creo que las personas que se van y son tan especiales en nuestra vida, como en este caso son mamá y papá, dejan una huella imborrable y pasan a estar presentes desde otro lugar. Sobre todo, cuando uno se convierte en padre y recordás qué padre tuviste, qué madre tuviste. Si bien los tiempos cambiaron y la educación es otra, los tengo siempre presentes.

—¿Te ves repitiendo cosas de ellos en la crianza de Nina?

—A veces sí y a veces tengo que corregir porque el diálogo hoy es diferente. Cuando éramos chicos era: “Porque yo lo digo…”. Se usaban otros métodos. Hoy este mundo nos exige tener un diálogo diferente, una educación diferente, pero eso no significa dejar de educar, de poner límites, de contener, de valorar cuando algo hacen bien y también de poner un punto y decir: “No, por acá no vayas. Por acá no es la vida”.

—¿Qué cosas te preocupan como padre de una adolescente?

—A mí me preocupa esta locura de la tecnología de hoy, de las redes, de que nada esté controlado, de que todo este avance no esté ordenado, ni la IA, ni nada. Creo que, como hizo Australia, las redes tendrían que ser para gente de cierta edad para arriba. Me parece que hay que empezar a ordenar todo este mundo que nos invadió no solamente a través de formatos nuevos sino de redes. Hay una parte de la tecnología que me gusta, que me parece que cuando está utilizada con un buen fin está buena y otra que no, que hace que me guste más el mundo de antes.

—¿Cómo hacés para que tu hija no pase mucho tiempo frente a la pantalla?

—Eso es algo que me preocupa de los chicos de hoy, entonces trato de inculcarle a mi hija mucho deporte. Por suerte salió deportista y por suerte yo me mantengo, entonces vamos a jugar al fútbol, al tenis, a esquiar, a andar en bici. Hoy la tecnología está entrando mucho y me preocupan las redes, la exposición, el hateo; toda esta locura que obviamente por mi edad no me interesa.

—Hablando de nuevas plataformas, en este último tiempo cambió mucho la manera de escuchar música. ¿Qué es lo que vos no negociás a esta altura de tu carrera?

—Yo no negocio que a mí no me termine de convencer o de gustar lo que estoy haciendo. No podría sacar una canción ni defenderla si no la siento. Obvio que en el medio del proceso creativo hay un montón de dudas, de miedos, de decisiones y por ahí decís: “No, esta frase no va”, “Esta melodía hay que cambiarla” y vas y venís. Hay canciones que nacen de una manera más natural, como un parto natural, y otras que son más de cesárea y hay que trabajarlas. Encontré una linda metáfora (risas). Pero si no estoy apasionado o comprometido con lo que estoy haciendo no lo puedo defender. Esa es mi filosofía.

—Últimamente estás muy prolífico. Sacaste tres discos en cinco años y ya estás trabajando en el próximo…

—Fueron años de búsqueda hasta reencontrarme. Y también de encontrarme con colegas con los cuales me pude sentar a componer, a producir y a arreglar esas canciones. Todo eso fue parte de renovar mi espíritu. Mis sobrinos también me renuevan el espíritu. Cuando vos estás en contacto con eso, te ayuda y te hace estar muy activo escribiendo, componiendo, sacando discos y ahora trabajando en otro proyecto musical paralelo. Eso me mantiene vivo. No fue fácil, me costó muchísimo. Hubo mucho tiempo de estar componiendo canciones que no eran para mí pero bueno, fue un momento de búsqueda hasta reencontrarme conmigo mismo y eso derivó en estos últimos discos.

—Lolita te dejó un legado con su música. ¿Sentís que ahora sos vos el que tiene que dejar su legado a las generaciones que vienen detrás como, por ejemplo, la de tus sobrinos?

—Cuando yo empecé era un personaje bastante particular con los pelos largos, los aros de plumas; parecía un arbolito de Navidad (risas). Había pelotitas y yo me las colgaba. Le pedía los sacos de leopardo a mi vieja y ella me decía: “¿Pero vos te vas a poner esto, hijo?”. De hecho, hay una anécdota en Rosario que fuimos a un bar con un amigo y al lado había unas señoras charlando y una le dice a la otra: “Sí, es el hijo de Lolita Torres, el que está medio loco”, y tenía razón la señora (risas). Sinceramente eso me dio libertad para no sentir la presión de ser hijo de Lolita y todo lo que significaba mamá con su historia, con su brillo, con su voz. Y si lo traslado a hoy me encanta lo que está pasando con mis sobrinos. Disfruto todo lo que les pasa, me gusta estar cerca de ellos, me divierto. Son alimento para mi alma. Hace poco hicimos un partido de fútbol mixto interfamiliar y fue muy divertido. Disfruto mucho de verlos crecer, proyectar y charlar con ellos; me aportan mucho y yo a ellos. Sin dudas son de las cosas que más disfruto en esta vida junto a mi hija. Y mi novia, porque si no después se pudre todo (risas).

Diego, adolescente, con su mamá Lolita Torres
Diego, adolescente, con su mamá Lolita Torres

—Estás de gira y componés temas nuevos. ¿Queda tiempo para la actuación? ¿Qué tiene que tener un proyecto para que te hagas un espacio?

—Principalmente te tenés que enamorar de la historia, del guion, del personaje que te toca y después, lógicamente, buscarle tiempo en el calendario. A esta altura de mi vida para mí es muy importante estar presente y llevar a mi hija al colegio, a tenis, a fútbol, ir a pasear, ir al cine. Me parece que es muy importante tener presencia. A veces por mi trabajo no estoy y a veces sí porque, a diferencia de muchos padres que tienen que estar en la oficina de lunes a viernes, yo tengo la posibilidad de manejar mis horarios en el estudio, entonces trabajo a la mañana para a la tarde poder estar con ella y llevarla a sus actividades.

—Hay muchas canciones tuyas que se convirtieron en himnos. ¿Qué te pasa cuando te dicen que tal tema ayudó a alguien a transitar un momento difícil?

—Siempre hablo del poder mágico de las canciones. A mí me sorprenden y no dejan de hacerlo. Esto de que empieza en una hoja en blanco, donde ponés tus ideas. Las canciones son como un hijo: nacen, crecen y un día se van solas y son de la gente. Atravesar la vida de mucha gente, de diferentes generaciones es algo muy lindo de este oficio. Trato de tomarlo de una manera fresca y liviana, de estar conectado con eso y disfrutarlo, porque las historias de vida que se te acercan son hermosas, son profundas, a veces son tristes o resilientes. Te encontrás con luces y sombras. Uno tiene la posibilidad de ser parte de la vida de mucha gente que no conoce porque, de alguna manera, te dejaron entrar a su vida y te diría que ese es el regalo más lindo de esta profesión.

"Todo lo que me ha brindado la vida he tratado de absorberlo y de aprender", repasa Diego Torres
“Todo lo que me ha brindado la vida he tratado de absorberlo y de aprender”, repasa Diego TorresRodrigo Nespolo

—¿Cómo se hace para después de más de 30 años seguir vigente?

—Mirá, pago los impuestos, tengo la patente al día, pago el seguro porque si no te para la policía y te dice: “Usted no está vigente, tampoco tiene la VTV” (risas). Siempre te decían: “Lo difícil no es llegar, lo difícil es mantenerse”, y yo creo que todo es difícil. Yo porque a lo mejor tengo un espíritu inquieto a la hora de meterme en el estudio, de grabar, de componer, de trabajar con uno y con otro. Todo lo que me ha brindado la vida he tratado de absorberlo y de aprender. Y eso me hace sentir que mi música se puede seguir renovando y, de alguna manera, también mi espíritu, sin perder mi esencia. No me iría a algún lugar que no me corresponde musicalmente. Pero desde mis comienzos me encargué de que mi horizonte musical sea amplio porque es lo que me identifica: poder hacer un reggae, un funk, algo centroamericano, o cantar con un rockero latino como Santana. En esa diferencia está mi personalidad y mi sonido.

—Si tuvieras que darle un consejo a ese chico pelilargo de los ’90 que recién arrancaba. ¿Qué le dirías ahora con todo el camino recorrido?

—“Preparate porque no sabés todo lo que se te va a venir”. En esa época, cuando yo me iniciaba en la música, no pensaba que iban a sucederme tantas cosas. Que iba a tener la posibilidad de llevar mi música a tantos lugares, conectarme con tanta gente, con tantos públicos, con otros artistas. No pensaba que iba a conocer a artistas que tenía como referentes y que iba a terminar cantando con ellos, compartiendo, aprendiendo. La vida me brindó muchas cosas y está bueno estar atento a no perdérselo y disfrutarlo.

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