La OCDE elevó sus estimaciones de inflación para la Argentina, pero proyectó que bajará en el segundo semestre

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La OCDE recalculó al alza la inflación y estima un 31% para 2026. (Imagen ilustrativa Infobae)

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) elevó sus estimaciones de inflación para la Argentina y, en simultáneo, ajustó a la baja sus proyecciones de crecimiento para la economía nacional, según el último informe de Perspectivas Económicas.

“En un contexto de suba de los combustibles en la primera mitad de 2026, la desinflación retomará fuerza recién en la segunda parte del año, favorecida por una demanda contenida, política monetaria estricta y disciplina fiscal persistente”, dictaminó.

La proyección de inflación para la Argentina muestra una revisión al alza. Según la organización, se proyecta una dinámica inflacionaria promedio del 31% para 2026 y del 16% para 2027, cuando en previsiones anteriores estimaba 17,6% y 10%, respectivamente. El organismo advirtió que el proceso de desinflación será más lento en la primera mitad de 2026, “favorecido por una demanda contenida, política monetaria estricta y disciplina fiscal persistente”.

“Una desaceleración o implementación incompleta de las reformas podría reducir la confianza, prolongar el bajo crecimiento del consumo y la inversión, y generar nueva volatilidad cambiaria”, agregó el documento.

El organismo internacional indicó que el Producto Interno Bruto (PIB) real de Argentina crecerá 2,8% en 2026 y 3,5% en 2027, porcentajes que reflejan un recorte desde el 3% y el 3,9% respectivamente del cálculo anterior. El documento resaltó que el avance estará “impulsado principalmente por las exportaciones de los sectores energético, minero y agropecuario”.

La OCDE señaló que, aunque la inversión privada se ve beneficiada por “un entorno de negocios cada vez más favorable”, el consumo de los hogares continuará mostrando un ritmo moderado. De acuerdo al análisis, “el crecimiento del consumo privado seguirá siendo modesto, limitado por tasas de interés elevadas y una lenta recuperación de los salarios reales”. Esta circunstancia se suma a la presión que generan los precios internacionales de la energía.

La OCDE revisó al alza la inflación para la Argentina en 2026 y 2027. (Europa Press)
La OCDE revisó al alza la inflación para la Argentina en 2026 y 2027. (Europa Press)

En el frente cambiario, la OCDE observó una aceleración en la acumulación de reservas internacionales. “La acumulación de reservas internacionales se ha acelerado y seguirá respaldando la transición hacia un régimen cambiario más flexible, fortaleciendo la resiliencia frente a shocks externos”. El reporte matiza que el equilibrio fiscal proyectado se apoya en el control del gasto público y la estabilidad de los ingresos, lo que permitirá “mantener pequeños superávits fiscales durante el período proyectado”.

El trabajo también aborda la política monetaria y sus desafíos. La OCDE recomienda que el objetivo principal de la política monetaria debe seguir siendo la “reducción sostenible” de la inflación. En ese marco, previó que “el control de los agregados monetarios se mantendrá estricto y se prevé que las tasas de interés sigan altas en el mediano plazo, a pesar de un descenso gradual”.

Respecto a los motores del crecimiento, la organización internacional subrayó la importancia del comercio exterior: “Las exportaciones de los sectores energético, minero y agropecuario se consolidaron como motor de crecimiento”. Además, advirtió que los sectores orientados al mercado interno, como la manufactura y los servicios minoristas, “continúan rezagados”. A su vez, la entidad destacó que la utilización de la capacidad industrial y la confianza del consumidor “siguen bajas y en descenso”.

En cuanto a la evolución del mercado laboral, el informe puntualizó que “aunque el desempleo subió en el cuarto trimestre de 2025, la tasa de empleo solo descendió de forma marginal”. La inflación, en tanto, “se intensificó desde mediados de 2025, alcanzando una tasa mensual del 2,6% en abril, lo que ralentiza la recuperación del salario real”.

La OCDE destacó la compra de divisas por parte del BCRA. (REUTERS/Irina Dambrauskas)
La OCDE destacó la compra de divisas por parte del BCRA. (REUTERS/Irina Dambrauskas)

La OCDE dedicó un apartado a los factores internacionales que inciden en el escenario local. “La evolución del conflicto en Medio Oriente incrementó los precios de los combustibles, dificultando los esfuerzos para reducir la inflación”. También revisó el impacto de los aranceles estadounidenses, aunque minimiza su efecto en la economía argentina: “El impacto del arancel del 10% a las exportaciones hacia Estados Unidos será limitado, ya que solo representan el 9% de las exportaciones argentinas”.

El informe también resaltó que la consolidación fiscal continuará, apoyada en “el control del gasto, mayores ingresos por retenciones y mejoras en la administración tributaria”, lo que permitirá “alcanzar pequeños superávits fiscales en 2026 y 2027”.

En el plano estructural, la OCDE aconsejó avanzar con la agenda de reformas. Entre las recomendaciones figuran “eliminar subsidios ineficientes, mejorar la eficiencia del sector público y reemplazar impuestos distorsivos por tributos más amplios sobre la renta y el consumo”, con el objetivo de fortalecer la estabilidad macroeconómica. Asimismo, el organismo sostuvo que “eliminar los subsidios restantes al gas natural, al tiempo que se protege a los hogares de bajos ingresos, enviaría señales de mercado para orientar recursos hacia fuentes alternativas de energía en el largo plazo”.

El informe también ponderó la necesidad de mejorar la productividad, a partir de una “mayor reducción de barreras a la competencia interna e internacional, la agilización de la resolución de empresas y el cierre de brechas en infraestructura de transporte y digitalización”. En cuanto a la inserción laboral, la OCDE planteó que una mayor cooperación con el sector privado puede ayudar a mantener los programas de formación alineados con las demandas del mercado laboral, reduciendo la escasez de habilidades y potenciando el crecimiento de la productividad.

Para la OCDE, la minería y el sector energético impulsarán a la actividad económica en los próximos años. (REUTERS/Agustin Marcarian)
Para la OCDE, la minería y el sector energético impulsarán a la actividad económica en los próximos años. (REUTERS/Agustin Marcarian)

El reporte describió que el crecimiento económico de 2025 cerró con un alza del 4,4%, tras dos años de recesión, y que el principal indicador de actividad mensual mostró un fuerte impulso a fines de 2025 y nuevamente en marzo de 2026, tras una caída registrada en febrero. La OCDE hace foco en que el avance se fortaleció gracias a un mayor aporte de los sectores energético, minero y agropecuario.

En relación con los riesgos, el ente internacional enfatiza que “una desaceleración en el proceso de reformas podría reducir la confianza y frenar el crecimiento del consumo y la inversión”. El documento también alerta que “la productividad podría beneficiarse de una mayor reducción de barreras a la competencia interna e internacional”, así como de la modernización de la infraestructura y la digitalización.

La OCDE puntualizó que una vez que la reforma laboral sea implementada plenamente, favorecerá la creación de empleo formal, aunque serán necesarios esfuerzos adicionales para fomentar la competencia y aumentar la productividad. Además, sugiere que las reformas estructurales deberían ahora enfocarse en eliminar impuestos distorsivos, ampliar la base tributaria y simplificar el sistema impositivo.

El reporte concluyó que, aunque las exportaciones seguirán siendo el principal sostén del crecimiento, el consumo privado tendrá un avance acotado y la inflación permanecerá por encima de los registros previos a la crisis. La política monetaria y fiscal, según la entidad, “deben seguir siendo restrictivas”, con especial énfasis en la reducción de la inflación como objetivo central y la acumulación de reservas como una herramienta para fortalecer la resiliencia ante shocks externos.

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