Cuáles son las 8 herramientas del BCRA para sumar “poder de fuego” y calmar al dólar durante las elecciones de 2027
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) se concentra en fortalecer su “poder de fuego” para enfrentar cualquier episodio de volatilidad cambiaria en 2027, año de las próximas elecciones presidenciales. Según el vicepresidente de la autoridad monetaria, Vladimir Werning, la entidad ya cuenta con instrumentos renovados y una posición robusta para intervenir ante eventuales presiones sobre el tipo de cambio. Así lo afirmó durante el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), donde describió los cambios implementados desde la llegada de la gestión de Javier Milei.
La preocupación por la estabilidad cambiaria en años electorales no resulta nueva en la economía argentina. En 2025, la volatilidad dominó el escenario previo a los comicios de medio término. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció el trauma de ese período y anticipó que el objetivo del Gobierno es evitar que la política condicione a la economía. “Por primera vez, la economía se va a llevar puesta a la política en el año electoral”, declaró Caputo, subrayando el cambio de enfoque respecto a ciclos anteriores.
En este contexto, Werning presentó una hoja de ruta que reúne ocho herramientas clave en las que trabaja el BCRA para reforzar su capacidad de respuesta ante eventuales corridas cambiarias. Cada uno de estos instrumentos apunta a blindar el mercado financiero y garantizar la disponibilidad de divisas ante shocks internos o externos.
El BCRA sostiene una dinámica marcada de compras de divisas desde el comienzo del año. Según datos de la consultora Analytica, el organismo sumó USD 9.756 millones en el acumulado anual, superando ampliamente la métrica prudencial de USD 8.193 millones. “La capacidad de fuego del Banco Central para enfrentar coyunturas adversas ha sido reseteada y está siendo reforzada más allá de la acumulación de reservas”, afirmó Werning en su discurso. Además, la acumulación consolidada de dólares entre el BCRA y el Tesoro, considerando pagos de BOPREAL y el repo con bancos, ascendió a USD 7.980 millones de acuerdo con Analytica.
El vicepresidente del BCRA enfatizó que el tipo de cambio se mantiene estable, apoyado en un régimen de flotación que permite compras de reservas sin restringir el acceso de las empresas a divisas para importaciones, pago de deudas y distribución de dividendos.
En los meses previos a las elecciones legislativas de 2025, el Banco Central acumuló una exposición récord en contratos de dólar futuro para contener la demanda de cobertura. Al cierre de septiembre de ese año, la posición superó los USD 6.800 millones. Desde entonces, el BCRA avanzó en un desarme gradual que llevó la posición a USD 2.127 millones a fines de abril de 2026, según estimaciones del mercado. “El manejo del libro de futuros del Banco Central durante el año pasado permite dotar de credibilidad a esa herramienta indispensable en el manejo del equilibrio cambiario”, explicó Werning al detallar la importancia de este proceso.
El desarme de la cobertura en futuros resultó clave para reducir la exposición a shocks y mejorar la capacidad de intervención directa en el mercado cambiario.
Al inicio de la gestión de Milei, el BCRA heredó swaps de moneda pendientes de pago por cerca de USD 8.000 millones, principalmente con China. Werning dejó en claro que esos recursos volverán a estar disponibles en su totalidad hacia mediados de este año. “Los swaps de moneda pendientes de pago por cerca de ocho mil millones de dólares, con lo que arrancó el Banco Central a diciembre 2023, estarán nuevamente disponibles en su totalidad a mediados ya de este año”, sostuvo el funcionario en el Congreso del IAEF.
El Gobierno logró devolver casi el 90% de los fondos adeudados de este acuerdo, lo que devolverá flexibilidad al BCRA para afrontar movimientos abruptos en el mercado.
Werning destacó que la estrategia de acumulación de reservas no implica restricciones severas para el sector privado. “El esquema actual permite avanzar con compras de divisas al mismo tiempo que las empresas mantienen libertad para pagar importaciones, cancelar deudas y distribuir dividendos”. La demanda corporativa de dólares para remisión de utilidades fue absorbida sin generar tensiones sobre el mercado, remarcó en su exposición.

Este enfoque busca no distorsionar el flujo comercial y financiero, evitando frenos a la actividad productiva o a la inversión extranjera.
La deuda comercial acumulada durante el mandato anterior representó uno de los principales desafíos para la nueva administración. Werning comunicó que el problema se encuentra saneado en un 50% tras los pagos realizados con los bonos BOPREAL. “El problema de la deuda comercial heredada se encuentra saneado en un 50%, luego de los pagos realizados mediante los bonos Bopreal”, puntualizó el vicepresidente del BCRA.
El nuevo régimen de flotación adoptado por el BCRA es una de las piezas centrales del esquema de defensa cambiaria. Werning explicó que el tipo de cambio se mantiene estable, resultado del “virtuoso régimen de flotación”. “Hoy el tipo de cambio se encuentra estable”, expresó, resaltando que la política de intervención se aplica solo ante shocks que puedan alterar el equilibrio.
El régimen de flotación funciona como amortiguador frente a factores externos e internos, permitiendo movimientos controlados y previsibles en la cotización.
El vicepresidente del BCRA afirmó que la fortaleza cambiaria ya no depende exclusivamente de la acumulación de reservas. “La capacidad de fuego del Banco Central para enfrentar coyunturas adversas ha sido reseteada y está siendo reforzada más allá de la acumulación de reservas”, repitió Werning. El fortalecimiento del balance y el desarrollo de instrumentos de política monetaria permiten mayor margen de maniobra en escenarios de volatilidad.
Esta combinación de reservas, intervención en futuros y herramientas específicas forma parte del enfoque integral de la entidad.
En abril, Argentina registró un superávit comercial histórico de USD 2.711 millones, impulsado por exportaciones récord de USD 8.914 millones y una caída del 4% en las importaciones. El saldo acumulado en el primer cuatrimestre alcanzó USD 8.277 millones. El sector de combustibles y energía mostró un alza interanual del 85,9%, marcando el mejor momento histórico para la balanza comercial energética.
Werning vinculó esta transformación al auge de Vaca Muerta y los proyectos mineros. “La economía argentina comienza a contar con una fuente más estable de generación de dólares que podría amortiguar las presiones cambiarias típicas de los años electorales”, señaló. Además, un informe de la consultora 1816 estimó que entre 2028 y 2031 el saldo comercial conjunto de energía y minería podría rondar los USD 43.000 millones anuales.
Esta apuesta estructural apunta a reducir la vulnerabilidad externa que condicionó los ciclos económicos en el pasado.

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