Crece la preocupación por la pérdida de empleo registrado y el avance del trabajo informal
Durante la gestión de Javier Milei, Argentina experimentó el cierre de 24.437 empresas y 266.000 puestos de trabajo registrados. Estos datos, recogidos por FUNDAR, corresponden al período comprendido desde el inicio de la presidencia actual hasta la fecha. La tendencia preocupa porque evidencia dificultades en la reconversión empresarial, y muestra impactos extensos sobre el empleo formal en distintas regiones y sectores del país.
En el último mes, 257 empresas cesaron su actividad, y si se amplía la perspectiva a los últimos doce meses, la cifra alcanza las 13.166 compañías menos. El mayor descenso en el número de empresas registradas se centra en el periodo posterior a noviembre de 2023, marcando un cambio de tendencia respecto a períodos presidenciales previos.
Los gráficos que comparan la evolución de la cantidad de empresas durante distintos gobiernos muestran que la dinámica varió considerablemente entre gestiones: el primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner arrojó crecimiento, con una baja en la crisis internacional de 2008-2009, para después recuperar el terreno.
El gobierno de Alberto Fernández evidenció una fuerte caída en 2020, asociada a la pandemia, mientras que luego la recuperación fue parcial. En tanto, en la presidencia de Mauricio Macri, los primeros años fueron relativamente estables, pero la crisis de 2018 marcó un descenso de empresas.
La variación del empleo registrado entre 2023 y 2025 expuso una baja de 266.000 puestos formales, frente a un incremento en el empleo no asalariado de 346.000 y un ligero aumento del empleo no registrado, que subió en 33.000 puestos.

Para Daniel Schteingart, director de Fundar, esto genera un corrimiento laboral: “Si bien en lo que nosotros podemos medir, que es el empleo asalariado, se pierden puestos de trabajo, esa persona no se puede quedar cruzada de brazos porque se muere de hambre. Pasa quizás al trabajo no registrado o al trabajo no asalariado”, explicó en Infobae en Vivo Al Mediodía.
En el detalle por sectores, 2.500 de las empresas cerradas corresponden a la industria. Entre los motivos, se destaca la incidencia de los cambios tecnológicos: la irrupción de plataformas como Uber desplazó numerosos taxis que anteriormente contaban con empleados en relación de dependencia, motivo por el cual estos emprendimientos desaparecieron del registro formal. Además, se observan cierres en comercios, servicios y —en menor medida, pero de manera novedosa— en algunas ramas del agro.
“Petróleo y minería son sectores que te pueden mover bastante la aguja del PBI, pero te van a mover muy poquito la aguja del empleo y de la cantidad de empresas”, describió Schteingart. Añadió: “Empresas petroleras grandes en Argentina tenés treinta y pico. Mineras también se cuentan con la mano. Está bien, si tenés quinientas mil empresas en Argentina y suben cinco petroleras, no te va a mover el agregado”.

El impulso económico dado por Vaca Muerta y el segmento extractivo apareció como un caso testigo. Allí, el Producto Bruto Interno (PBI) de petróleo y minería creció casi 20% en lo que va del mandato, pero el empleo no acompañó ese ascenso y actualmente se halla en 8.800 puestos por debajo del comienzo del gobierno. “Petróleo y minería todavía están abajo respecto a lo que empezó el gobierno”, sostuvo el director de Fundar.
La dinámica se debe a factores como la generación de puestos de trabajo por nuevas inversiones en Vaca Muerta, que no alcanzan a compensar los empleos perdidos en otras cuencas, ejemplo de lo ocurrido en Comodoro Rivadavia. Así, sectores manufactureros como la industria y la construcción permanecen con bajo nivel de actividad y muestran una marcada retracción en la generación de puestos formales.
Schteingart subrayó, además, que estos sectores estratégicos poseen escaso impacto cuantitativo en la estructura ocupacional nacional: “Argentina tiene 46 millones de personas, de las cuales 21, 22 millones forman parte de la PEA, la Población Económicamente Activa, y el petróleo y la minería, sumados formales, no llegan a cien mil empleos. Sumale los efectos multiplicadores, ponele 200 mil, 300 mil puestos más, no te va a mover eso. La industria manufacturera tiene dos millones y medio de empleados”.
Una de las claves identificadas por el análisis de Fundar está en la velocidad e intensidad del proceso de apertura económica. “Argentina está atravesando un shock, que es primero de una economía cerrada a una economía abierta en muy poco tiempo. Eso te está golpeando sobre industrias”, indicó Daniel Schteingart.
A su vez, las definiciones tributarias adoptadas en la actual gestión profundizaron el cuadro, al priorizarse la baja de los aranceles por sobre otros tributos que afectan directamente la competitividad de la producción local. “El gobierno para bajar la inflación disciplinó el precio de los bienes abriendo importaciones y bajando aranceles. Cuando mirás los impuestos que bajó, fueron sobre importaciones. Podría haber privilegiado baja de otros impuestos que den competitividad al sector local”, declaró.
Schteingart profundizó en el efecto de los nuevos regímenes de inversión, como el Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI) que ofrece amplios beneficios a proyectos estratégicos y permite la importación de insumos y bienes de capital a arancel cero: “El RIGI favorece mucho a los sectores extractivos, son las locomotoras de la economía, pero el sistema de incentivo del RIGI no engancha con los demás vagones. Si la locomotora va sin nada de vagones, estás en un problema porque te vas a una economía extractiva clásica, te vas más a Perú que a Noruega”.

En esta coyuntura, el empleo crece a un ritmo inferior al de la población activa y predomina el trabajo precario, lo que se traduce en un aumento del desempleo estructural. Schteingart comparó: “110 mil empleos en dos años son 55 mil por año, es 0,6% de creación. No llega ni siquiera a compensar el aumento de la población en edad laboral. Hoy el problema central, creo yo, del modelo económico actual, es que el cordón umbilical que va de crecimiento económico a empleo y empresas está roto”.
El director de Fundar remarcó que otros países, como Estados Unidos, China y la Unión Europea, aplican políticas de protección a sus industrias, incluso con costos en eficiencia, para sostener empleo y capacidades estratégicas. “Estados Unidos, China, la Unión Europea y cualquiera que agarres, todos hacen políticas que de alguna manera, comillas, pagan la ineficiencia”.
Schteingart también explicó que la matriz tributaria nacional -donde el impuesto a los Ingresos Brutos predomina a nivel provincial y el impuesto al cheque golpea a las cadenas de valor más largas- afecta la sustentabilidad productiva. “Argentina es el país que más cayó la producción industrial en estos últimos dos años, junto con Hungría, 8%“, concluyó.
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