Cómo es Loco x Volver, el álbum con el que Maluma explora sus raíces y su lado más personal

Entre salsa, vallenato, pop urbano y música popular colombiana, Maluma construye un disco atravesado por los sonidos que lo formaron, la paternidad y el regreso simbólico a Juan Luis, sin perder su impronta.

“No le digas a mi tierra que la extraño / solo dile que estoy loco por volver”. Con esa frase y toda una declaración de intenciones, Maluma abre Loco X Volver, su nuevo álbum, en el que se reencuentra con Juan Luis Londoño -su identidad previa a la figura global-, con su Medellín natal y con los sonidos latinoamericanos que lo formaron.

Desde esa primera canción —con guiños salseros y un tono confesional— imprime la idea central de esta nueva etapa, en la que sin abandonar del todo su sello pop y urbano que lo convirtió en una de las figuras más exportables de la música latina, se suma a una tendencia cada vez más visible entre los artistas de la región: volver a las raíces sin romper con el mainstream.

Después de atravesar la paternidad por primera vez y de varios años marcados por el exceso de trabajo, el movimiento constante, episodios de ansiedad y ataques de pánico, el artista se vio en la necesidad de tomar distancia, replantear su camino y, sobre todo, sanar. Como parte de ese proceso construyó un estudio de grabación en su residencia de las Islas Turcas y Caicos, lejos del ritmo habitual de la industria, y empezó a escribir desde un lugar más introspectivo.

Así fue como, luego de tres años sin publicar un disco, nació el álbum que él mismo definió como el más importante y más personal de su carrera. “Extrañaba a Juan Luis, extrañaba mi esencia, a ese niño soñador. Fue mi forma de sanar y encontrar ese renacimiento”, declaró al presentar el proyecto ante sus casi 65 millones de seguidores. La portada, una foto de su infancia antes de que existiera Maluma, resume el espíritu del proyecto.

Maluma estaba “Loco x volver”Gentileza Fenix Entertainment

Sin embargo, Loco X Volver funciona mejor cuando evita convertir ese discurso en manifiesto y simplemente se desliza por los géneros con naturalidad. Sin hacer una ruptura radical, el disco propone una reconexión dosificada con sus raíces y con una identidad que había dejado parcialmente en segundo plano.

La apertura con “Loco X Volver” marca rápidamente ese tono. Acompañada por el compás del bambuco, el ritmo más tradicional de las regiones andinas de Colombia, la canción se mueve sobre una base nostálgica, más cercana a la evocación que al golpe radial inmediato. Como una carta de amor y orgullo hacia su país, el video que la acompaña visualmente mezcla escenas que invocan parte de su historia y de las costumbres de su tierra, como el fútbol, las comidas típicas, la familia, los paisajes rurales e, incluso, el arte del pintor Fernando Botero, que volverá a aparecer en otra parte del álbum.

Esa búsqueda convive, de todos modos, con momentos mucho más alineados con el circuito urbano contemporáneo. “Pa’ la seca”, junto a Ryan Castro, recupera el costado más nocturno y “bolichero” del disco desde el dancehall y el reggaetón, mientras que “Sornero”, en colaboración con Lenny Tavárez y Justin Quiles, vuelve directamente al terreno cómodo del beat urbano. “Botero” se acerca al trap latino y juega con una estética más ostentosa: acentos de música clásica, pianos y arreglos orquestales que contrastan pero a la vez encajan con el rap de NTG, el chanteo característico de Arcángel y el canto melódico de Maluma, casi como recordatorio de que el personaje global todavía sigue ahí.

Algo similar ocurre con “De buena que sí” junto a Luny Tunes. Ahí Maluma recupera ciertos códigos del reggaetón vieja escuela —sobre todo en la introducción y las percusiones— para hablar de ausencia y deseo, con una intención evidente de conectar con una etapa anterior del género.

El álbum encuentra también uno de sus puntos más interesantes en las canciones románticas y melancólicas. “Tu recuerdo” se inclina hacia una salsa rosa elegante y clásica, deslizándose entre la nostalgia y la sensualidad, mientras que “De bar en bar” trabaja sobre el desamor desde un pop urbano más contenido. “1+1”, junto a Kany García, logra una química particularmente efectiva en su mezcla de salsa suave y canción romántica contemporánea.

Maluma presentó su nuevo álbum en su ciudad, MedellínGentileza Fenix Entertainment

El momento más íntimo del álbum llega con “Canción de cuna”, dedicada a su hija París. Ahí el disco baja considerablemente la intensidad y deja aparecer un costado menos performático y más personal del cantante. Abandona la lógica de sencillo y no necesariamente es la canción más ambiciosa del repertorio, pero sí una de las que mejor sostiene la honestidad que el álbum intenta construir.

“Con el corazón”, junto al recientemente fallecido Yeison Jiménez, también se mueve en ese registro íntimo. La colaboración, que tomó un peso emocional particular luego de la muerte de Jiménez meses después de la grabación, es un homenaje a la música popular colombiana y a las canciones de cantina atravesadas por la melancolía amorosa. Un tema entre dos amigos despechados, que también sella el recuerdo de la verdadera amistad entre las dos estrellas colombianas en su primer y único trabajo juntos.

Siguiendo la línea del tributo a la memoria cultural colombiana, “El Vallenato” trata el género en sí mismo pero muy al estilo Maluma. Si bien utiliza los acordeones tradicionales y evoca la pérdida, la distancia y la melancolía típicas del estilo, también conserva estructuras pop reconocibles. “Una vida juntos”, en la que colabora una vez más con Grupo Frontera y suma a El Bogueto, vuelve sobre otra de las tendencias fuertes del mercado latino reciente: la fusión entre urbano y regional mexicano.

Por momentos, Loco X Volver parece debatirse entre dos impulsos distintos: el deseo de mostrarse vulnerable y la necesidad de seguir sosteniendo una relevancia global. Pero quizás esa tensión sea precisamente lo más representativo del disco y, en cierto sentido, de esta etapa del pop latino. Sin abandonar su impronta ni intentar convertirse súbitamente en un purista de sus raíces colombianas, Maluma retoma sus sonidos, los incorpora a su universo y los utiliza como una forma de reescribir parcialmente su identidad artística. El resultado deja la sensación de un artista menos interesado en perseguir únicamente tendencias y más dispuesto a dialogar con aquello que quedó detrás de su propia construcción pop.


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