Qué va a pasar con el riesgo país y cuáles son los tres factores que elevan la cautela del mercado

El mercado financiero argentino atraviesa un escenario de cautela mientras aumenta la inquietud por la proximidad de los vencimientos de deuda y la incertidumbre electoral de 2027. Los inversores observan con atención la evolución de los activos locales, afectados también por factores externos como el conflicto en Medio Oriente y por las dudas internas sobre el futuro político y económico del país.
Las acciones y los bonos argentinos han mostrado una tendencia de altibajos a lo largo de 2026. Las acciones vinculadas al sector energético lograron sortear las pérdidas, impulsadas por el alza del precio del petróleo, ahora sobre USD 100 el barril, en medio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Los bonos soberanos tuvieron un reciente impulso luego de que la agencia Fitch elevó la semana pasada la calificación de la deuda argentina a “B-”, con la proyección de que las reservas brutas del Banco Central pasarán de casi USD 46.000 millones a poco más de USD 52.000 millones hacia fin de año.
Sin embargo, esta mejora no fue suficiente para modificar la percepción de riesgo de los inversores, quienes mantienen la cautela ante la magnitud de los compromisos financieros y el clima político.
El riesgo país, calculado por JP Morgan, tocó el lunes los 496 puntos básicos, para quebrar ese piso de 500 puntos después de tres meses. Este martes se asienta en los 505 puntos básicos, aún una cifra muy alta si se la compara con países de la región como Brasil (170 puntos), Uruguay (67), Chile (80), Perú (115), Panamá (112), México (198) o Colombia (240). Incluso Ecuador (405 puntos) y Bolivia (281), con dificultades en sus economías, tienen mejores credenciales para su deuda que Argentina.
El riesgo país argentino tocó un reciente mínimo el 28 de enero de este año en los 481 puntos, la cifra más baja desde el 8 junio de 2018 (476 puntos).
El recorrido de precios de las bolsas internacionales tendrá mucha incidencia en el desempeño del riesgo país argentino, para que este “comprima” hacia tasas razonables. JP Morgan calcula la prima de riesgo emergente al comparar las tasas de los bonos de estos países con la de los bonos del Tesoro de los EEUU -la referencia global a la que se le atribuye riesgo “cero” de default-.
Dato que los bonos norteamericanos están ofreciendo una tasa también muy alta, en un rango de 4,1% a 5% anual con vencimientos que van de cinco a 30 años de plazo, un riesgo país argentino en 300 puntos todavía obligaría al Gobierno a ofrecer tasas próximas al 8% en dólares para obtener financiamiento en Wall Street.
A pesar de la acumulación de reservas y el éxito en la colocación de deuda, el escepticismo persiste en los mercados
Pero las tasas altas de la deuda de EEUU -de suyo una feroz competencia para las colocaciones soberanas en el resto del mundo- no terminan de explicar el exagerado diferencial de los bonos argentinos respecto de sus vecinos de América Latina.
Está claro que hay factores idiosincráticos locales que postergan el regreso a los mercados voluntarios de deuda.
El ministro de Economía Luis Caputo consideró que el indicador debería ubicarse por debajo, dados los fundamentos macroeconómicos, pero atribuye la resistencia de los mercados a la preocupación que todavía pesa sobre los inversores por un eventual regreso del kirchnerismo o de políticas de laxitud fiscal que reviertan el presente equilibrio de las cuentas públicas.
El riesgo país permanece alto y los inversores exigen diferenciales elevados para extender sus posiciones más allá del ciclo electoral
Puede medirse esta cautela en la diferencia de rendimiento entre los bonos Bonar 2027 (AO27) y Bonar 2028 (AO28), bonos con ley argentina emitidos por el Tesoro para cubrir obligaciones por más de USD 4.300 millones en julio próximo. El AO27, con vencimiento en octubre de 2027, paga una tasa anual en dólares de 5,1%, mientras que el AO28, que vence en octubre de 2028, ofrece un rendimiento del 8,7% anual. Esta brecha de casi 300 puntos básicos deja expuestas las dudas sobre el rumbo de la política económica después de las elecciones presidenciales de 2027. Para estirar plazos, los agentes piden un premio adicional.
Tanto el AO27 como el AO28 lograron colocaciones exitosas por USD 3.100 millones, y el Banco Central sumó más de USD 7.600 millones en reservas en lo que va del año, con su intervención cambiaria. Sin embargo, el mercado ya tiene en el radar los próximos desafíos financieros del sector público: en los primeros cinco meses de 2027 vencen contratos REPO (préstamos otorgados por la banca internacional) por cerca de USD 6.000 millones (USD 1.000 millones en enero y USD 5.000 millones en abril).

El vicepresidente de Moody’s para América Latina, Jaime Reusche, señaló durante una visita a Buenos Aires que la administración de Javier Milei aplicó “un ajuste mucho más importante que el de Mauricio Macri”. A pesar de ello, la nota crediticia argentina se mantiene dos escalones por debajo de la registrada en ese entonces, porque la calificadora prefiere actuar con cautela y sin apuro. Reusche adelantó la calificadora comenzará un proceso formal de revisión que podría derivar en una mejora antes de julio, en línea con la reciente decisión de Fitch.
Un informe de GMA Capital señaló que hace algunos meses el mercado descontaba cuatro pilares económicos -desinflación, recuperación de la actividad, superávit fiscal y compra de divisas-, de los cuales en la actualidad solo los dos últimos se mantienen vigentes.
A la vez, la consultora Invecq advirtió que el perfil de vencimientos de 2027 complica la perspectiva de ingreso de capitales por parte del sector público. Incluso en el mejor escenario, con refinanciamiento de organismos internacionales y renovación del swap de monedas con el Banco Popular de China, el Tesoro y el Banco Central enfrentarán obligaciones superiores a 21.000 millones de dólares.

De todos modos, las colocaciones de Obligaciones negociables en el exterior que se sucedieron en los últimos meses, con tasas en torno al 8%, así como emisiones provinciales, permiten entrever que el tesoro nacional podría aspirar a tasas más bajas en un corto plazo.
Por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires logró colocar un bono a diez años en los mercados internacionales por USD 500 millones a una tasa de 7,37% anual, curiosamente la más baja en la historia de la jurisdicción. Y recibió propuestas por más de USD 3.000 millones, de las cuales el 80% provino de inversores internacionales, un dato que revela el apetito del mercado por colocar fondos en esos niveles de riesgo.
“Todavía será importante seguir de cerca algunas cuestiones relevantes en el plano local que podrían tener incidencia sobre las cotizaciones de los bonos argentinos: (I) la magnitud de las compras del BCRA tras el fuerte arranque, aunque retrasado, de la cosecha gruesa; y (II) el tratamiento de la reforma electoral, incluyendo la posible eliminación de las PASO, en el Congreso. El proyecto ya ingresó al Senado, pero todavía permanece en etapa de negociación con los gobernadores y sin una fecha de votación confirmada”, evaluaron los expertos de Portfolio Personal Inversiones.
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, destacó también el posible impacto del nuevo Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y el impacto que podría tener el nuevo esquema sobre las empresas, el mercado de capitales y la planificación financiera de largo plazo.
“Si el sistema se implementa correctamente puede generar un flujo estructural de ahorro muy importante. El mercado estima entre USD 3.000 y USD 4.000 millones anuales que ingresarían al mercado argentino a través de vehículos financieros gestionados profesionalmente. Este flujo va a impactar en el mercado local generando mayor profundidad, mayor horizonte de inversión y estabilidad”, consideró Botto.
“Para carteras en dólares se mantiene la preferencia por la curva bajo ley local, priorizando AL30 (Bonar 2030) y AE38 (Bonar 2038)“, estimó Criteria.

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