Casi 7 de cada 10 argentinos restringió consumos y el 59% admitió problemas para afrontar pagos, según un informe privado
La crisis de ingresos se profundiza y cada vez más argentinos tienen dificultades tanto para sostener sus gastos como para afrontar sus obligaciones. En consecuencia, crece el malestar y empeora la expectativa sobre el futuro de la situación económica.
En este sentido, según un informe de la Fundación Pensar y Casa Tres, el 68% de los argentinos resignó algún servicio o actividad que realizaba habitualmente. Los principales recortes se hicieron en ocio (65%), seguido por primeras marcas (56%), indumentaria (53%) y vacaciones (42%).

El documento también revela que el 59% de los consultados dejó de pagar alguna obligación o se atrasó en sus pagos por razones económicas en los últimos meses. Se destaca tarjeta (42%), servicios (39%), préstamos (38%) e impuestos (26%).
En suma, el 56% de los encuestados señala que no le alcanza el ingreso familiar. “El número de argentinos que declaran que no les alcanza el sueldo alcanzó su pico histórico durante esta gestión”, aseguró la Fundación Pensar.
Como correlato, el 44% de los encuestados cree que la situación económica del país va a estar peor, el 28% mejor y el 22% igual. Entre los principales problemas del país mencionados, aparece la situación macroeconómica (31%) y problemas de costo de vida (27%).

Los datos concretos que explican esta postal, según el informe, se reflejan en la caída del salario, las jubilaciones y el empleo.
Detallan, en base al Indec, que el salario real del sector registrado cayó un 8,9% entre diciembre de 2023 y febrero de 2026. La baja fue más pronunciada en el sector público, donde los ingresos retrocedieron 18,3%, mientras que en el sector privado formal la pérdida fue del 3,5 por ciento.
Además, el informe advierte que el salario mínimo sufrió una caída real del 39%, ubicándose en el nivel más bajo de los últimos 20 años.
En paralelo, estima que cada trabajador privado formal perdió en términos acumulados alrededor de $2,3 millones de poder adquisitivo durante los últimos dos años.
El ingreso disponible —los ingresos totales de un hogar tras el pago de impuestos y costos fijos como las tarifas— cayó un 2,1% en febrero, el mayor descenso desde marzo de 2024, en un proceso de deterioro que se extendió desde septiembre de 2025. El indicador se ubica actualmente un 5,4% por debajo del nivel de 2023.
El impacto fue desigual según el nivel de ingresos: mientras los segmentos más altos acumulan una baja del 1,4% desde el inicio de la gestión, los sectores de menores ingresos registran una caída del 5,8%.
En tanto, la jubilación promedio con bono registró una caída real del 24%, mientras que la jubilación mínima retrocedió 30% frente a diciembre de 2023.
El estudio atribuye parte de ese deterioro al congelamiento del bono previsional, que habría limitado la recuperación de los haberes pese a la actualización por inflación.
En materia laboral, la Fundación Pensar destaca que la economía generó un saldo neto de 113.000 puestos de trabajo en dos años de gestión, según la Cuenta de Generación del Ingreso e Insumo de Mano de Obra del Indec.
Sin embargo, la composición del empleo muestra una fuerte precarización: mientras se perdieron 266.000 puestos registrados, crecieron en 379.000 los empleos no asalariados y no registrados.
Por sectores económicos, 7 de 13 sectores sufrieron caídas en 2026. La industria lideró el ranking, con una pérdida de 73.000 empleos, seguida por el comercio y la construcción.
En términos geográficos, el empleo privado cayó en 14 provincias, lideradas por Tierra del Fuego, Corrientes, Formosa y la Ciudad de Buenos Aires.

Al mismo tiempo, la irregularidad crediticia mostró un deterioro pronunciado: la deuda de los hogares con el sistema financiero creció $36 billones y la morosidad alcanzó niveles “casi sin precedentes”.
Los préstamos personales registraron una tasa de incumplimiento del 14% y las tarjetas de crédito, del 12%, mientras que en los sectores de nivel socioeconómico bajo ese índice trepó al 34%.
Qué está pasando con el consumo
El estudio aclaró un punto relevante en relación a las declaraciones del presidente Javier Milei, quien asegura que el consumo alcanza niveles récord.
“En 2025 el consumo privado aumentó un 7,9%, presentando el nivel más alto desde que comenzó la serie en 2004. Si bien este dato puede ser considerado engañoso ya que no toma en cuenta el crecimiento poblacional, si hacemos el cálculo per cápita, el valor de consumo de 2025 sigue apareciendo como uno de los más altos de la serie”, explicó la Fundación Pensar.
“Sin embargo, debemos tener cuidado al usarlo como un indicador de bienestar de los hogares ya que reúne decisiones de gasto muy distintas entre sí: conviven desde la compra de alimentos y bienes esenciales hasta viajes al exterior, consumos de lujo o el pago de tarifas y servicios públicos”, remarcó.
“Lejos de ser una mejora generalizada, el consumo en la era Milei presenta resultados muy dispares. El rebote se concentra en unos pocos rubros, como los bienes durables (inmuebles, automotores y electrodomésticos), impulsados por el mayor acceso al financiamiento y por una baja de los precios relativos frente a los servicios”, sostuvo.

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