Plan “a la peruana” y salida del cepo: la receta de Cavallo para bajar la inflación y crecer

El ex ministro de Economía Domingo Cavallo propuso eliminar por completo los controles de cambio, y permitir el libre movimiento de capitales ha cobrado centralidad en el debate argentino sobre la recuperación económica, en un contexto donde las herramientas fiscales y la emisión monetaria están limitadas ante la prioridad de reducir la inflación.
En un extenso análisis publicado en su blog personal, Cavallo instó al Gobierno a buscar una reactivación de la economía desde el lado de la oferta y potenciar la inversión y la productividad, con el objetivo de sostener el crecimiento y reducir de manera durable el riesgo país.
“Cuando la necesidad de seguir bajando la inflación impide que se utilicen las cuentas fiscales y la emisión monetaria como herramientas para estimular la demanda de consumo y de inversión, sólo se puede reactivar la economía estimulando la producción de bienes y servicios, es decir, trabajando por el lado de la oferta”, definió. “Esto significa que, para volver a crecer de manera sostenida, hay que lograr que aumenten la inversión eficiente y la productividad”, expresó.
“La liberalización cambiaria potenciaría los beneficios de las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno”
“La eliminación completa de los controles de cambio y el libre movimiento de capitales es, probablemente, la política de liberalización y desregulación económica con mayor potencial, porque, al impulsar la caída del riesgo país, ayudaría a reactivar la economía en el corto plazo e impulsar el crecimiento genuino”, observó el ex ministro de los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa.
Además, la “liberalización cambiaria potenciaría los beneficios de las reformas estructurales impulsadas por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, al facilitar la reasignación de recursos desde los sectores declinantes hacia los sectores con potencial de expansión”, estimó.
Cavallo advirtió que “los planes monetaristas de estabilización muestran que el equilibrio fiscal, por sí solo, no garantiza que la tasa anual de inflación baje rápidamente a un dígito. Cuando esos planes no incluyen reformas monetarias que actúen como mecanismos eficaces de desindexación, suelen empantanarse o, al menos, ralentizarse”.
Y enfatizó que “los únicos planes de estabilización que produjeron un descenso muy rápido y sostenido de la tasa de inflación incluyeron reformas monetarias, tal como yo lo he venido explicando desde hace muchos años” basado en la experiencia del plan de Convertibilidad argentino o el Plan Real en Brasil. “Si no se adoptan pronto medidas de reforma monetaria, es probable que el proceso de desinflación no converja rápidamente hacia tasas anuales de inflación de un dígito y, por el contrario, tienda a ralentizarse durante varios años”, dijo Cavallo, quien agregó que “se trata de un paso indispensable para avanzar hacia la reforma monetaria ´a la peruana´ que vengo proponiendo desde hace mucho tiempo”.
“En un momento de fuerte superávit comercial se reduce el riesgo de que la eliminación de los controles provoque un salto devaluatorio”
Para el economista, “liminar por completo los controles de cambio y permitir el libre movimiento de capitales implica suprimir el cepo cambiario que aún afecta a las personas jurídicas (empresas) y disponer que los exportadores de bienes y servicios, así como quienes obtienen financiamiento en dólares, no estén obligados a vender esas divisas al Banco Central“.
“Tampoco estarían obligados a vender al Banco Central quienes traigan capitales para inversiones financieras o para la creación de capacidad productiva en el sector real de la economía. En forma simétrica, el Banco Central no estará obligado a vender divisas a los importadores ni a quienes necesiten o deseen realizar pagos o enviar remesas al exterior. El mercado cambiario operaría de forma totalmente libre y fuera del ámbito del Banco Central, como lo hizo entre diciembre de 1989 y noviembre de 2001″, recordó.
En ese marco, aseguró que “el Banco Central podría comprar o vender divisas para acumular o desacumular reservas, pero no estaría obligado a hacerlo. Sería una decisión de política monetaria. El Tesoro deberá comprar las divisas que necesite para sus pagos al exterior, ya sea por importaciones o por pagos de servicios reales o financieros. Estas compras serán un ingrediente de la política fiscal, nunca de la política monetaria. En ningún caso será el Banco Central quien le aporte estas divisas”.
En el mismo sentido, con el mercado de cambios totalmente liberado, “el tipo de cambio nominal, pesos por dólar, surgiría de la interacción libre entre vendedores y compradores de divisas, y el Banco Central podrá influir en el tipo de cambio nominal mediante sus compras y ventas, o a través de su influencia sobre las tasas de interés, que logrará mediante el manejo de los encajes bancarios y las operaciones de mercado abierto con bonos, en pesos y en dólares, respectivamente”.
“La eliminación completa de los controles de cambio es la política de liberalización y desregulación económica con mayor potencial”
En términos macroeconómicos, Cavallo señaló que “el principal beneficio lo obtendrán los productores de bienes exportables y los prestadores de servicios porque podrán ver retribuidos sus esfuerzos productivos con el precio pleno que consigan por sus ventas en el exterior. Actualmente, el exportador, incluido el de servicios, tiene que vender sus divisas al precio del mercado oficial, manejado por el Banco Central (eufemísticamente denominado MULC, Mercado Único y Libre de Cambios, que no es único ni libre)” o bien recurrir a operaciones bursátiles del “contado con liquidación” para girar divisas, con”costos transaccionales superiores al 2%“.
Otro gran beneficio es que, “con el libre movimiento de capitales, se desmoronaría el riesgo país, lo que significaría que tanto el Tesoro como el sector privado podrían acceder al mercado internacional de capitales a tasas de interés moderadas”
“En un momento de fuerte superávit comercial como el actual, se reduce considerablemente el riesgo de que la eliminación de los controles y la liberalización del movimiento de capitales provoquen un salto devaluatorio pronunciado. Pero si continúan los controles y el encerramiento de los capitales, y el superávit comercial se reduce o desaparece, el cambio hacia la libertad cambiaria puede resultar traumático”, advirtió Cavallo.

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