“Cierren ya el local”: la asfixia impositiva que llevó a la “H&M argentina” a bajar la persiana en una ciudad del interior

Vista exterior de la tienda Le Utthe en Posadas, Argentina. Fachada negra moderna con grandes ventanales, mostrando maniquíes. En la acera, personas, bancos y árboles
La decisión de cerrar se tomó como respuesta a lo que la empresa consideró una carga fiscal excesiva

El cierre de un local en una importante ciudad del interior volvió a poner en discusión el peso de la presión impositiva sobre el comercio. El caso tuvo como protagonista a Le Utthe, una importante empresa textil completamente integrada a la que muchos llaman la “H&M argentina” por su modelo de negocio basado en volumen, rotación y precios competitivos.

La compañía tiene su origen en Bragado, provincia de Buenos Aires, y cuenta con 52 locales en todo el país. El que decidieron cerrar es el que tenían en el microcentro de Posadas, provincia de Misiones, pero pese a este caso puntual, la apuesta sigue siendo ampliarse a otras ciudades del interior y del Gran Buenos Aires.

La decisión de Posadas, según explicaron desde la empresa a Infobae, no estuvo vinculada a una caída en las ventas ni a problemas operativos, sino a un conflicto con tasas municipales y a una serie de exigencias que, sostuvieron, no correspondían con su actividad.

El gerente comercial de la firma, Ignacio Guerrieri, detalló que el detonante fue una intimación vinculada a una diferencia en la liquidación de una tasa municipal. Según precisó, se intimó a la empresa por una deuda acumulada por no haber actuado como agente de retención y percepción de esa tasa, algo que el gobierno local le había exigido previamente.

“Nos impuso la Municipalidad de Posadas una multa por $190 millones de pesos que nos pareció una locura. Pagábamos una tasa que era de $1,5 millones mensuales y nos obligaban a ser agentes de percepción de esa tasa para la Municipalidad, lo cual no corresponde ya que el 100% los vendemos a consumidores finales. Eso no correspondía en nuestro caso”, afirmó Guerrieri. Tras los descargos de la firma, ahora el reclamo se redujo considerablemente, pero aún no está resuelto.

El directivo explicó que la compañía no contaba con proveedores locales que justificaran el rol de agente de retención y que su esquema de ventas, orientado al consumidor final, no encuadraba dentro de las condiciones para aplicar percepción. “No hacemos ventas mayoristas, no corresponde para nada”, indicó.

La empresa presentó un descargo formal, pero la decisión de cerrar el local se tomó de manera inmediata. “El dueño dijo ‘cierren ya el local’”, relató el ejecutivo, al describir el momento en que se resolvió la salida de esa plaza.

Desde la compañía señalaron que el episodio funcionó como la “gota que rebasó el vaso” dentro de un contexto más amplio. Guerrieri sostuvo que la situación se sumó a otros factores vinculados a la carga impositiva, entre ellos el esquema de Ingresos Brutos en la provincia. Según explicó, el sistema implica pagos anticipados sobre la mercadería que ingresa al territorio, sin relación directa con lo que efectivamente se vende. “Eso funciona como una aduana interna”, afirmó. La combinación de esos elementos derivó en la decisión de cerrar el local, pese a que el desempeño comercial no presentaba inconvenientes.

Primer plano del letrero de la tienda Le Utthe en letras blancas sobre una superficie negra. Sobre el letrero, un gran anuncio con modelos
La firma proyecta aumentar las importaciones, que hoy representan el 10% de su stock, para eficientizar costos

Según datos internos, el punto de venta de Posadas se ubicaba en el puesto 21 dentro del ranking de la cadena. La empresa informó que no registraba conflictos laborales ni incrementos extraordinarios en costos como el alquiler, pero la acumulación de situaciones que afectaron la gestión diaria. “Nos cansamos de todas estas cosas que te quitan energía para enfocarte en cómo mantener las ventas en este momento difícil y cómo llegar al consumidor con precios competitivos”, señaló.

Ese último punto aparece como central en la estrategia actual de la compañía. En un contexto de cambios en los hábitos de compra, la empresa detectó un consumo más racional, enfocado en productos básicos y precios accesibles. Según indicaron, el objetivo para este año se centró en sostener el volumen de unidades vendidas.

En esa línea, la firma trabaja con una política de precios orientada a ubicarse entre las opciones más económicas del mercado. Una remera básica cuesta entre los $8.000 y $10.000, mientras que una campera inflable se vende al público a $85.000. “Si el margen nos da, la orden es vender al menor precio posible para sostener unidades”, dijo el directivo consultado.

El modelo de negocio también contempla una combinación de producción local e importaciones. Actualmente, cerca del 10% de la mercadería proviene de China, principalmente en categorías como camperas, chalecos y ropa deportiva. Pero en el actual contexto, la empresa proyecta que esa participación aumente a un rango de entre 15% y 20 por ciento.

También redujeron la tercerización y comenzaron a producir lo más posible dentro de la fábrica. Guerrieri negó versiones de despidos, pero sí reconoció que buscan mejorar costos.

La compañía también avanzará con un plan de expansión, pese al cierre del local en la ciudad del interior. Actualmente cuenta con 52 locales y proyecta nuevas aperturas en el corto plazo. En los siguientes 15 días prevé inaugurar un local de gran tamaño en Quilmes. Además, programa una apertura en San Rafael, Mendoza, entre mayo y junio, para reemplazar uno pequeño que ya tienen.

El GBA forma parte de la estrategia de crecimiento. La empresa ya cuenta con presencia en Martínez y buscará nuevas ubicaciones en zonas como San Miguel, Lomas de Zamora y San Martín.

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